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Actualizada: 28/03/2005

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IVÁN PEDROSO VUELVE A LAS NOTICIAS

Por Rafael Pérez Valdés* deportes@prensa-latina.cu

El laureado atleta cubano Iván Pedroso, campeón olímpico de Sydney 2000, y considerado el mejor saltador de longitud de los últimos años, ha vuelto al centro de las noticias… sin realizar una carrera de impulso.
“Iván el Terrible”, como es conocido por muchos, no logró una buena actuación en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 (séptimo lugar, con un registro de 8.23 metros), ganados por el estadounidense Dwight Phillips, quien se estiró hasta 8.59.
Eso, como reconoce ahora, “me afectó un poco psicológicamente”, pero asegura sentirse recuperado y listo para nuevas contiendas.
Volvió a las noticias gracias a unas declaraciones de su reconocido entrenador, Milán Matos, quien ha trabajado con él en duras jornadas de entrenamiento durante casi dos décadas.
“Iván no está acabado. Se halla en un buen momento y listo incluso para asombrar al mundo en 2005 con brincos mucho más allá de los ocho metros”, dijo el técnico en declaraciones para el diario de la juventud cubana, y señaló que ha dejado atrás viejas lesiones.
Entonces, una vez destapada la importante caja de Pandora, la escena quedó lista para que opinara el propio Pedroso, hombre de acción, pero de pocas palabras, y nada fácil de entrevistar.
“En Atenas me faltó suerte, yo siempre pensé que podía alcanzar una medalla con un buen salto, pero me faltó coordinación porque llegué con solo dos competencias de fogueo”, manifestó el abanderado de la delegación cubana al semanario Granma Internacional.
“Eso ya pasó, ahora solo pienso en el futuro”, agregó el saltador, quien cumpliría 32 años el 17 de diciembre último (2004), quizás pensando en que el mítico Carl Lewis ganó los Juegos Olímpicos de Atlanta-96 con… ¡35 años!
“La idea de retirarme no pasó por mi mente, no sé quien dijo eso. Mientras tenga ganas de saltar y la mente positiva voy a seguir”, explicó este capitalino que llegó en 1995 hasta 8.71.
Lo que el exitoso dúo Pedroso-Matos tiene ahora en mente, claro está, es el próximo Campeonato Mundial (al aire libre), a efectuarse en Finlandia durante el mes de agosto de 2005.
Se trata de un deportista de “la hora cero”, como lo demostró al ganar cuatro títulos mundiales consecutivos, en Gotemburgo-95, Atenas-97, Sevilla-99 y Edmonton-01 (además de cinco bajo techo, nueve en total), pero, por encima de todo, en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, el momento cumbre de su vida.
Los había tomado como su posible última posibilidad olímpica. A los de Barcelona 1992 llegó muy joven, con 20 años, y su cuarto lugar fue un buen resultado. Cuando se acercaban los de Atlanta 1996 pintaba como favorito: había ganado 26 competencias consecutivas. Pero una lesión, meses antes, desbarató sus sueños y lo hizo esperar.
En la cita australiana comandó el grupo eliminatorio, el 25 de septiembre del 2002, tras marcar 8.32, pero ni con una “bola de cristal” se hubiera podido pronosticar el drama que se avecinaba tres días después, debido a la oposición del local Jai Taurima.
Los dos abrieron con falta. El local llegó a 8.18. Pedroso dos veces a 8.34, marca lograda a continuación por el australiano. Entonces Pedroso cometió otra falta. Luego de las tres primeras rondas fueron eliminados cuatro de los 12 finalistas, y se estableció un nuevo orden: el último en saltar ahora sería… Taurima.
Pedroso volvió a encabezar la porfía (8.41), Taurima registró 8.40 (Récord Australiano), Pedroso se disgustó con otra falta. El australiano puso la cosa más difícil: 8.49. Y al antillano le quedaba una sola oportunidad, aprovechada como solo saben hacerlo los grandes, los elegidos de los Dioses del Olimpo: ¡8.55!
Los nervios del valeroso atleta australiano, crecido ese día, y apoyado ardientemente por su público, no tuvieron capacidad de respuesta: su último registro solo le permitió marcar 8.26.
Era el homenaje póstumo de Pedroso a su madre, quien había fallecido semanas antes de Sydney 2000, exactamente el 14 de junio.
La prensa recordó entonces otras ocasiones en las que supo sacar una victoria del llamado congelador, entre ellas el mundial de Sevilla 1999, que iba liderado por el español Yago Lamela (8.56) hasta que él se apareció con su invencible y demoledor 8.62.
Son cosas en las que estará pensando para llenarse de fuerza mental. O en aquella oportunidad, también en 1995, en que saltó 8.96, no reconocido por supuestas irregularidades en la medición del viento, que hubiera sido récord mundial.

* Colaborador de Prensa Latina.

Rpv/Mh

Tomado de Prensa Latina

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