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Actualizada: 25/05/2005

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SANTIAGO EXORCIZÓ LA MALDICIÓN NARANJA

Por Germán Valido

Santiago de Cuba exorcizó —¡y de qué manera!—esa suerte de maldición naranja que impedía al poderoso equipo oriental superar a Villa Clara en una serie de play-off del campeonato cubano de béisbol. Tras siete sonados fracasos, al fin los santiagueros vencieron... y con saña.

Si bien la reciente barrida en cuatro juegos no borró la Historia, al menos sirvió a la fanaticada santiaguera para desquitarse de las antológicas derrotas que invariablemente sufrían cada postemporada ante la llamada «maquinaria naranja».

En siete ocasiones se midieron las avispas orientales con los azucareros del centro en las últimas 13 play-offs y siempre ganaron los villaclareños, dos veces mediante memorables remontadas.

La historia comenzó en 1993, cuando Pedro Jova debutaba como manager del Villa Clara al mando de un puñado de bisoños y varios veteranos. Nadie los daba de favoritos entonces, pero ese año los naranjas ganaron el primero de sus tres títulos consecutivos.

Los pupilos de Jova disputaron cinco finales al hilo, siempre tras eliminar a Santiago, hasta que sobrevino la famosa crisis de insólitos retiros y despidos. Comenzó entonces un reinado santiaguero que duró tres años, aunque durante aquel lapso nunca enfrentaron a sus victimarios habituales, entonces bastante menguados.

Santiago selló su último título con un histórico jonrón del ahora mentor Antonio Pacheco, solo comparable al conectado por Agustín Marquetti contra Vegueros en 1986. Tras aquella corona oriental, Víctor Mesa asumía como timonel de los centrales y con su estilo agresivo y casi despótico convirtió en ganador a un equipo inexperto y sin grandes figuras.

Dos veces más enfrentaría Villa Clara a sus víctimas predilectas y ambas vencieron, con la soga al cuello y batazos casi milagrosos. Aquella hombrada ante un equipo a todas luces superior desgastó tanto a los naranjas, que encajaron sendas barridas ante Industriales.

Las estadísticas del diferendo Santiago-Villa Clara no dejan de ser fríos números, pero demuestran la superioridad naranja en play-off.

Antes de esta serie, Villa Clara había derrotado a Santiago en 24 de los 39 partidos de postemporada: los orientales ganaron 11 de 19 en sus predios del Guillermón Moncada, y los naranjas 16 de 20 en el Augusto César Sandino.

Los pitchers villaclareños lanzaron las tres únicas lechadas del pareo histórico, dos de ellas del ya retirado Jorge Pérez, en tanto cada bando propinó —y sufrió—tres nocaos. Los extrainnings también favorecen a los naranjas, que ganaron dos de las tres prórrogas.

El mejor palmarés lo tiene el diestro Eliecer Montes de Oca, con seis victorias y dos derrotas, aunque ningún pitcher santiaguero tiene más triunfos que reveses: incluso el olímpico Norge Luis Vera ganó dos juegos y perdió cinco.

Pero tal precedente no impresionó a Pacheco, quien guió a los suyos a un triunfo inobjetable sobre el polémico Mesa. Acababa así una racha adversa que parecía sobrenatural, cosa de supercherías o maleficios. ¿Brujería acaso? Es poco probable: en Oriente sobran los expertos que la hubieran conjurado hace rato…

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