|
COSAS DEL ESPAÑOL
Por María Luisa García Moreno
No siempre, como muchos creen, el sustantivo es la palabra primitiva en una familia.
En esta que te presentamos hoy, lo es el adjetivo caliente, derivado del latín calens, –êntis (este último, morfema de pluralidad), que significa «que se ha calentado, ardiente».
Entre sus derivados están: acalorarse, calentador, calentamiento, calentura, calor, caloría y calórico, caluroso.También calorífero –que conduce y propaga el calor–, calorífico –que lo produce o distribuye– y calorífugo –que se opone a su transmisión, incombustible.
¿No te llama la atención el hecho de que caloría y calórico, términos que generalmente asociamos con la alimentación formen parte de esta familia? Ello se debe a que las calorías suministran energía al organismo.
Entre los compuestos de caliente se hallan calorímetro y calefacción. (Facción procede de facêre, «hacer».)
Otras familias afines, por ejemplo, la de candela –que hoy consideramos sinónimo de fuego– y candil –utensilio para alumbrar– tienen un origen común, pues proceden del latín candela, «vela», que a su vez se deriva de candere, «arder». Fíjate que la propia voz alumbrar –hoy relacionada solo con la iluminación– viene de lumbre, del latín lumen, –înis, «cuerpo que despide luz», acepción que predominó hasta la Edad Media, cuando asumió la de «llama, fuego».
Y fuego, del latín fôcus significaba «hogar, hoguera», porque el hogar desde la antigüedad se ubicaba junto al fuego. De ahí que hogar, hogareño, hoguera y también fogata; fogón, fogonazo y fogonero; foguear; foco, focal, enfocar y enfoque sean todos parientes muy cercanos. (Muchas de las palabras que hoy tienen h inicial en latín comenzaban con f, y esta ha quedado, generalmente, en cultismos.)
También hogaza, «pan grande» pertenece a esta familia, pues significó originalmente «panecillos cocidos bajo las cenizas del hogar». Curioso, ¿verdad?
|