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¿SIN PROTECCIÓN? ¡NI PENSARLO!
Por Jorge Sariol
El casco no es un amuleto ni un símbolo del status.
A fin de cuentas da igual si el modelo es futurista, onda Darth Vader, o aparatoso con forma de olla de presión; si recuerda a un morrión medieval o es del tipo condón recapado.
Llevarlo puesto no va a evitar los accidentes, pero ayuda a protegerte la cabeza siocurre una eventualidad.
Es cierto que da un poco de calor, cuesta trabajo acostumbrarse al principio y —sobre todo— son uncaros.
Los especialistas hablan de él con léxico sacado de un tratado de Freud, pero las consideraciones no soncosas de tomar a broma: son llamados «principal elemento de seguridad pasiva de conductores pasajeros de motos y ciclomotores».
Suena elegante y con onda primermundista la construcción gramatical, pero igual es aleccionadora. Es decir, úsalo, sin más ni más, si no probablemente con un simple resbalón «esquinero» te rompas el cráneo.
Según afirman los expertos en el tema del tránsito y la seguridad vial,«su eficacia en la prevención de muertes por accidentes es de 28 por ciento, y reduce a la mitad las probabilidades de sufrir lesiones craneales. Se ha comprobadoque reduce la gravedad de las contusiones en la base del cráneo, y rebaja los riesgos de fracturas y luxaciones cervicales, traumatismos espinales y encefálicos.
Las encuestas afirman que desde el 2002 hasta el cierre de junio 2005, las motos van en tercer lugar en las incidencias y «aportan las consecuencias más graves», con más de una víctima por accidentes como promedio.
Se espera que para enero del 2006 ya será obligatorio (establecido por ley) que todos los que van en motos y ciclomotores lo lleven, al menos y por ahora los que van conduciendo aunque la Ley 60, Código de Vialidad y Tránsito, inciso 1, del artículo 81, establece que debe ser llevado por todo el que se monte en uno de estos, sean estatales o privados, nuevos o viejos.
Ahora la cosa va en serio. A quien no cumpla le tocará la multa correspondiente al tercer grupo, considerando su peligrosidad: con cuantía ascendente a diez pesos según y acumulara unos seis puntosen la evaluación permanente de infracciones.
¿Tendrían las mismas exigencias con losque andan a lomo de los increíbles riquimbilis? (1). Si son considerados como ciclomotores y no como aberraciones de la tecnología, indudablemente. A mi modo de ver los riquimbilis son la máxima expresión del ingenio criollo y merecen un obelisco a la inventiva generadora de resultados en tiempo decrisis del transporte urbano, pero las exigencias tuvieron que irpor un largo camino de requerimientos, desde una respuesta rápida al frenado, hasta la contaminación ambiental y sonora. Hoy son líos en el paisaje. Ya les tocará su parte. La cuestión por ahora es el uso del casco protector.
(1) Bicicletas a las que se les ha adaptado un motor
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