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PARADOJA
Por kalika kofi
A mí denme el bosque eterno
Cuando rompe en él el sol
José Martí
El Padre François Houtart hacía las conclusiones sobre la batalla contra la pobreza según la perspectiva neoliberal, cuento que no se creen ni los propios neoliberales, y el redactor, que estrenaba un bloc de notas durante la conferencia, reparó en la máxima impresa por el fabricante a pedido del cliente, los Hermanos de San Juan de Dios, al pie de la hoja en blanco del cuaderno: Luchar contra la pobreza significa, así, luchar contra la riqueza.
La analogía entre la frase del bloc y las palabras del orador aguzó los sentidos del redactor.
¿Luchar contra la pobreza significa, así, luchar contra la riqueza?
Nunca hubo tanta riqueza, ni tampoco tantos pobres en el mundo, y dicha realidad acusa una paradoja conducente a un segundo axioma, deudor y pariente del primero:
Para producir y crear riqueza, hay que, también, producir y crear pobreza.
Pero, ¿qué lógica valida tamaño dislate? La lógica de la acumulación, y la acumulación se deriva de la capacidad de unos pocos para sacarles a «muchísimos muchos» aunque fuese una pequeña parte de la riqueza que les pertenece y que no están obligados a compartir.
Es el afán de la acumulación el que admite y legaliza semejante absurdo, ofensa del sentido común, más razón de ser del sistema económico y social imperante: Para producir y crear riqueza, hay que a la vez, también, producir y crear pobreza.
¿Cómo y cuándo el mundo se halló en esta sucesiva y rauda vuelta de la espiral productora y creadora, a la par, de riqueza y pobreza? Cuando en la segunda mitad de los años 70 del siglo XX, frente a los desafíos de las nuevas tecnologías y la fase de «re-contra-concentración» del capital, este creyó que se le agotaba su «acostumbrada capacidad de acopio», decidió reorientar la economía mundial, y enfiló sus antenas, es una metáfora, hacia «emisoras y retransmisoras neoliberales».
Así —a quien no quiere caldo, la taza llena— en el conjunto de los países creció la ya «cimera superioridad» del capital como elemento de producción social, en detrimento de otros dos conocidos y cada vez más disminuidos actores: el trabajo y el Estado.
«La producción y creación de riqueza al margen del trabajador, se tradujo en la disminución de los salarios reales, la desregulación del trabajo, su dislocación en zonas industriales, el aumento del paro y los despidos, y la aparición del término workingputs para significar a quienes tienen un empleo pero, como no pueden vivir solo de él, venden su fuerza de trabajo a varios contratantes.»
PURA VIDA
Similares situaciones se descubren tras el florecimiento de la economía informal. Todo esto es una parte de la producción de la pobreza. La otra surge del azote neoliberal contra el Estado como institución, los sectores económicos estatales y los servicios públicos.
La merma del papel regulador del Estado y el trueque de todo tipo de género en mercancía, promueven el acrecentamiento del capital, y le arriendan la ganancia a la empresa privada.
En su avidez por «amasar riqueza», el capital expande el mercantilismo, privatiza la educación, la salud, y el agua, y crea y multiplica la pobreza. Esto explica el tino que tuvieron los Hermanos de San Juan de Dios cuando decidieron imprimir en la portada del bloc abierto por el redactor una frase tan ríspida como sabia:
La relación pobreza-riqueza en el mundo actual no es un problema, sino un escándalo.
El acto de considerar la pobreza y la riqueza como fenómenos aislados es una errónea costumbre extendida entre las personas, y más entre los «menos necesitados»: los ricos.
«La visión usual es que el bando de los pobres va por un lado y el de los ricos por otro, cual capas diferenciadas que a modo de estratos, ni se mezclan ni se relacionan: se superponen.
«Mirando desde esa óptica, para vivir en paz bastaría con que el rico fuese generoso y el pobre agradecido. ¡Tristes cerebros que tan ligero piensan! Hace más de un siglo Marx y Engels demostraron que el sistema dominante determina la superestructura de cada época histórica, y que la historia de la sociedad es la historia de las luchas entre los explotadores oclases sociales gobernantes, y los explotados o clases sociales oprimidas.»
Cualquier acercamiento a la cuestión de la pobreza y la riqueza debía de considerarlas como un par de fuerzas, un conjunto de relaciones. Nunca hubo tanta riqueza ni tampoco tantos pobres en el mundo: luchar contra la pobreza significa, así, luchar contra la riqueza.
Notas:
1 Kofi, Kalika. «El rico de Houtart», entrevista con el teólogo belga P. François Houtart, La Habana, 27 de octubre de 2005.
2 San Juan de Dios, Hermanos de. «La relación pobreza-riqueza en el mundo actual no es un problema sino un escándalo», Actitudes sobre la pobreza y la riqueza, Hermanos de San Juan de Dios. Una vocación de servicio.
3 Kofi, Kalika. Ob. cit.
4 Kofi, Kalika. Ob. cit.
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