|
UN GOZNE CHIRRIANTE
Por kalika kofi
Si una sociedad llamada libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos. El miedo nunca será la mejor pedagogía, pero el temor que los ricos deberían de sentir al conocer de este peligro, acaso los ponga en el camino de otras concienciaciones.
La riqueza es como el agua salada; cuanto más se bebe, más sed da. No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados. Todo lo que se come sin necesidad, se roba al estómago de los pobres. Lo que sobra a aquellos, es patrimonio de estos. La desesperación de los pobres convertirá siempre en frágil la opulencia de los ricos.
Un día la acumulación de pobreza saltaría en pedazos. «Ese fue el aviso del diplomático ghanés Kofi Annan, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a los delegados del Foro Mundial de Economía’2004, en NuevaYork.» La permanencia de semejante estado de cosas conduciría a un estallido social. La bomba de la avaricia podría explotar en las propias manos de los avariciosos.
En su fase actual de globalización neoliberal, la maquinaria del Sistema sirve, está diseñada, para el aumento de la riqueza de los ricos, o lo que es lo mismo, para la aceleración de las desigualdades y el ascenso de la pobreza de los pobres.
Si en los años 60 del siglo XX, el salario de los jefes de corporaciones equivalía a 41 sueldos medios en Estados Unidos ya en el año 2001 dicho salario valía por 475 sueldos.
Mientras que el 20% más pobre del planeta absorbe apenas el 1,4% de todos los recursos, entre el 20% y el 25 % más rico engulle el 83 % de toda la riqueza. Este 20% ó 25% más rico consume el 70% de la energía, el 80% de la madera, y el 60% de los alimentos.
Menos de 400 personas suman más capital que los dos mil 500 millones de seres humanos más pobres del mundo. La relación entre ricos y pobres era de 1 a 30 en 1960, de 1 a 60 en 1990, de 1 a 74 en 1997, y quizás ya sea de 1 a 80 en el 2005: el Sistema crea y precipita la disparidad.
Entre tanto, se empieza a desarrollar en los medios dominantes de la economía una «idea nueva», ¿? ¡La lucha contra la pobreza!, último gran eslogan del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI).
CADENA PERPETUA
La lucha contra la pobreza que protagonizarían el BM y el FMI, lejos de dar poder a los pobres y empobrecidos, lejos de otorgarles facultades para gobernar y disponer, apenas les concedería migajas para variar —no solucionar— su situación, y dejaría intactas las bases del Sistema.
No quieren en verdad, los poderosos, evitar la pobreza. Prefieren andar por las ramas, dar rodeos, detenerse en lo intrascendente, hacer la vista gorda sobre una verdad de Perogrullo: la pobreza, en el momento actual, es «técnicamente evitable» y «éticamente culpable».
¿A qué tribunal pedir cuentas de los 40 millones de seres humanos que cada año mueren de hambre o de enfermedades relacionadas con el hambre? ¿Acaso es alto el costo de la erradicación de la pobreza?
«Anular la pobreza costaría alrededor del 1% del ingreso mundial. Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), bastarían unos 80 mil millones de dólares para erradicar la pobreza, una minucia cuando se compara con los gastos en armamentos —900 mil millones—, o cuando se recuerda que el caudal total de las 500 personas más ricas del mundo es casi 10 veces más que la suma necesaria para satisfacer las necesidades básicas de toda la humanidad.»
El mundo tiene suficiente fuerza, potencial o capacidad para enfrentar la pobreza. En los últimos 50 años la riqueza del planeta se multiplicó por siete. Las experiencias de varios países pobres, vividas en condiciones adversas, prueban que las alternativas son posibles. Mas para eso es preciso ganar voluntades y tener más que buena voluntad.
Se necesita de voluntad política, de mucho arte y pericia para regir los asuntos públicos sin concepciones ni prácticas violentas. Cuanta más guerra, más armas, más hambre, más pobreza. Entre violencia y pobreza hay vasos cribosos comunicantes. Hoy día el benjamín de la violencia mundial cubre su rostro con la gastada máscara del terrorismo, y entre pobreza y terrorismo... hay un gozne chirriando.
1 Kofi, Kalika. «El rico de Houtart», entrevista con el teólogo belga P. François Houtart, La Habana, 27 de octubre de 2005.
2 Kofi, Kalika. «El rico de Houtart», entrevista con el teólogo belga P. François Houtart, La Habana, 27 de octubre de 2005. |