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Actualizada: octubre/2005

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FILOSOFÍA

A PROPÓSITO DE LA XVII CONFERENCIA ENTRE ACADÉMICOS CUBANOS Y NORTEAMERICANOS

¿DIVERSIDAD = DEMOCRACIA?


Por Jorge Sariol

«Ningún movimiento socialista tendría éxito en el norte desarrollado, si no es capaz de demostrar un compromiso sustancial y dedicado a los derechos de minoridades culturales y mujeres», dijo en La Habana una académica norteamericana ante un grupo de filósofos y científicos sociales de Cuba y Estados Unidos Kathryn Russell jefa del departamento de Filosofía en SUNY Cortland, uno de los 64 campus que tiene la Universidad de Nueva York.

Reunidos en un encuentro que va ya por su decimoséptima edición y tiene a la Universidad de La Habana como sede principal, los presentes escucharon inquietos a la pensadora quien remató: «El problema es, si merecido o no, el marxismo tiene reputación de ser una filosofía monolítica que reduce la cultura a la economía y enfoca en las luchas de la clase obrera que es masculina y blanca.»

«¿Cómo podemos rectificar esa situación?», se preguntaba al inicio de una exposición bajo el título de Diversidad, democracia y la emancipación humana.
Durante 30 minutos, la analista expuso de modo axiomático que tanto «el liberalismo como el marxismo surgieron del legado del humanismo moderno europeo, con paradigmas promoviendo su propia visión de libertad, pero cada uno limitado por su propia clase de “monismo”,* una perspectiva sin instrumentos adecuados para tratar la diversidad.
«Políticamente —advirtió— el monismo impide los movimientos sociales y democráticos porque no puede reconocer la profundidad de las diferencias humanas, y tiene la tendencia a empujar a los márgenes los que no caben dentro del cuadro dominante de lo que significa ser completamente humano.

«La filosofía cubana del siglo XXI nos ofrece una manera distinta de teorizar la diversidad...», dijo antes de exponer sus estudios sobre el tema Cuba.
La académica que hablaba con tanta energía —una mujer de mirada clara, azul y casi transparente—, enseña filosofía social, es decir teoría sociopolítica y ética —ella específicamente ofrece una asignatura que se llama Prejuicio y Discriminación—, con mucho interés en los conceptos de diversidad, democracia y emancipación.
Todos los profesores del departamento dan clases en ese curso —y consideran imprescindible que los alumnos lo pasen—, me dijo Kathryn Russell.

¿Por qué tanto interés en esos temas?, le pregunté.
«Hay muchas formas de comprender el multiculturalismo en los Estados Unidos, y en Cortland tratamos de entender la distribución del poder. Intentamos que se debatan estos temas relacionados con el racismo y el sexismo como forma de discriminación y subordinación de las minorías étnicas cuando las mayorías les niegan el poder.»

Es curioso. De «La Gran Manzana» la abierta y liberal Nueva York, tan llena de diversidad como de cosmopolitismo, se ha dicho siempre que no padece de discriminación o de exclusión de la que se habla en otras partes del mundo o de la misma Norteamérica.
Es un estereotipo cuando se ha dicho que en el norte no hay tanto racismo y que el sur es la parteracista.
Si se mira la historia de los Estados Unidos se sabe que también había esclavos en el norte, es decir queen toda la nación hubo racismo. De hecho, en algunos términos, el norte es todavía más segregacionista.
Como el sexismo también es un problema, en clases hacemos énfasis en cuanto a la orientación sexual y las clases sociales.
Enseño en un colegio estuadual, y muchos de mis estudiantes quizás sean los primeros en su familia que han podido acceder a la universidad.

Pero seguramente ya han tenido contacto con esos pensamientos, ¿no?
Estas ideas surgen de los movimientos por los derechos civiles, por la emancipación de los negros, el feminismo, los gays... Los profesores que enseñan estas asignaturas salen de esos movimientos por los derechos civiles y están transformando en currículo en las universidades eso que ahora llaman diversificación y transformación de currículos.

¿Hay liderazgo universitario en la sociedad norteamericana?
Creo que sí. Como en todos los países, los estudiantes, los profesores y los intelectuales desempeñan un papel muy importante en los cambios que puedan desarrollar en una nación.
Es una tradición de lucha en Norteamérica, utilizar las ideas de la democracia y aplicarse más y más y más a las personas.
Ahora, todas estas ideas son controvertidas porque salen precisamente de la lucha diaria. La cuestión es que existe libertad para algunas cosas y sin embargo todo está enmarcado por la filosofía del liberalismo, de modo que por mucho que hagamos desde el campus universitario —y nuestra universidad es estadual— es poco el resultado en general.

Entonces ¿no es síntoma de que todo ese poder del pensamiento modernose queda en el campus universitario, en el nivel académico?
No se queda dentro de la academia, no es algo que está confinado, son pensamientos transformadores, de cambios que se producen en la sociedad norteamericana y que se traduce, por ejemplo —y no el único— en más mujeres negras en general accediendo a funciones dentro de la política, porque se está produciendo un cambio en las mentes y las actitudes...

Espero que no sea el caso de la «señorita Condoleeza Rice.»
Está bueno ese chiste, pero no; ahí hay que hacer un análisis de clases, esa es justamente una de las limitaciones del liberalismo.
Los cambios se realizan en los niveles generales de base de las clases sociales, pero ocurre que en niveles medio-alto y clase alta son otros los pensamientos.
El mundo no ha cambiado tanto. Todo está estratificado por clases, incluyendo el género y la raza.
Cuando uno de mis compatriotas dijo en la conferencia que Estados Unidos era como un gran huracán, colocaba junto al gobierno al pueblo, como un estado monolítico. Pero a mi modo de ver la sociedad norteamericana es muy, muy, muy heterogénea, y existen muchos movimientos sociales; incluso, uno de los congresistas, republicano precisamente, dijo en público, no hace mucho, que Estados Unidos debía retirarse de Iraq.

He preguntado a muchos académicos sobre qué economía se enseña en el mundo —y en Estados Unidos—, y todos coinciden en que las facultades están llenas de ideas y teorías del neoliberalismo.

¿En Estados Unidos, está la filosofía a la cabeza del pensamiento progresista norteamericano?
¡Por supuesto!

Pero la economía sigue pesando demasiado en el «universo norteamericano».
Hay muchos departamentos que enseñan economía; como no estoy en ese campo no puedo opinar; pero puedo hablar que en mi universidad se enseñan diferentes asignaturas dentro de la economía, como Gestión Empresarial, o la Economía del Trabajo —y esas clases cubren la economía política marxista—, además de La Historia de Pensamiento Económico y la Política Económica.
Y bueno, también a Keynes, Adam Smith, es decir diferentes puntos de vista, en el tema.

Con tanta diversidad de temas, tantos criterios divergentes. ¿Tiene fe en que se producirá cambios para mejor en un futuro mediato en Estados Unidos?
Yo soy filósofa, y los filósofos no tenemos fe, tenemos esperanzas.
Yo realizo labores en una ciudad llamada Ithaca, una ciudad muy de avanzada que tiene su propia moneda.
Allí, y en todo el estado de Nueva York, están surgiendo muchos movimientos y alternativas sociales.
Por eso continúo la lucha junto a todo tipo de personas que se acerquen a los movimientos a los que pertenecemos.

*El Monismo, en palabras de Kathryn Russell, se opone al dualismo o pluralismo y es «una idea metafísica que afirma que a fin de cuentas la realidad es un conjunto unificado cuyas partes se puede explicar o describir a través de una, y solamente una clase de conceptos o entidad.»
Al igualar al marxismo (al marxismo «tradicional») con el liberalismo inquietó a todos —Tirios y Troyanos— en la sala de conferencias.

 

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