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ECONOMIA LA HORA DE LOS MAMEYES (1)
CRACK POSMODERNO O SÁLVESE QUIEN PUEDA
Por Jorge Sariol
Foto: Abel Ernesto
Luego de entrar en el nuevo milenio con el pie equivocado, el mundo no parece hallar respiro a tanta guerra y tanto desastre.
Por si fuera poco, a los síndromes inescrutables del cuerpo se le suma la fiebre consumista de las almas, calentura que sigue llenando el planeta de cacharros y basura no degradable; mientras tanto, la tónica imperante —el feroz neoliberalismo globalizado— parece eternizarse en el anunciado fin de la historia.
Aunque la realidad dice también que estamos tan mal que esto no puede durar mucho más: o revienta el mundo o reventamos nosotros si no aparece la solución —también global— al final del túnel.
El académico Holandés Win Dierskxsens opina que la gran crisis —como aquel Crack del 29, pero ahora multiplicado por mil— puede demorar su poco; sin embargo, los estallidos que va a desencadenar el despelote final están a la vuelta de la esquina. Y nadie está preparado a ciencia cierta.
Para este economista europeo —que vive desde hace 30 años en Costa Rica y habla fluido español con acento latinoamericano indescifrable, el futuro es incierto.
Y la pregunta pudiera ser obvia.
¿Qué economía se enseña en las facultades universitarias para ir previendo la solución?
«Hay dos respuestas»—dice Dierskxsens y sabe lo que dice porque es un prestigioso profesor, miembro del Foro Mundial de Alternativas—,«y dependen si te refieres a la búsqueda de alternativas económicas o a lo que en realidad se está enseñando, sobre todo en las grandes universidades.»
Pero la pregunta iba encaminadaa indagar sobre el posible academicismo en las aulas universitarias donde se estudia una economía, para nada pensada en enfrentar «humanamente»la quiebra global.
«Academicismo es un piropo» —dice tajante este investigador del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) de San José, Costa Rica. «Lo que se está enseñando es vulgar neoliberalismo. Se están dictando las recetas neoliberales más feroces.
«Dejo fuera las lógicas excepciones institucionales, y —fundamentalmente— personas que se niegan a ser irresponsables y seguir la tendencia; pero, como tónica, se enseña neoliberalismo a pulso.
«Lo peor de todo es que hoy en día, aunque se reconoce que el neoliberalismo ha fracasado, casi nadie opta por otra solución.
«Algunos apuestan por los neos: neokeynesianismo, neoquesécuánto, nuevo interés por Marx —incluso por aquellos que lo negaron en los 90— ; con todo, en la búsqueda de alternativas, solo sabemos preguntarnos, ¿cómo diablos saldremos de la crisis que está a las puertas?»
Este locuaz y animoso pensador, tan enamorado de Latinoamérica como de llamar las cosas por su nombre, al contrario de lo que pudiera pensarse, no es pesimista. Solo que tiene una percepción tan realista que asusta.
«Aunque hay síntomas de despertar, es solo un despertar a medias» —razona Dierskxsens—, «la mayoría cree todavía que podemos seguir con esta porquería adelante, incluso hasta gente de izquierda ni cree que esta vaina vaya a explotar o que habrá otras alternativas.
«En el mundo esto está más claro. Donde quiera que aparece el FMI hay protestas enormes, pero en Norteamérica existe la tendencia a analizar `bueno si no hay lugar para todas las transnacionales en este mundo, por lo menos que lo haya para las nuestras´; es decir una especie de ¡sálvese quien pueda! a la brava.
«Aquí están eliminados en primera instancia los países con fuerte presencia indígena; no es raro que México fuera el primer lugar donde se gritara ¡queremos un mundo donde también quepamos! Y así sucedió con Ecuador y Bolivia, donde el movimiento indígena dijera `este modelo no trae nada para nosotros´.»
La serpiente que se muerde la cola
El panorama pinta feo: casi nadie cree en los gobiernos, pocos creen en los sindicatos, no se tiene mucha feen los pensadores, y tampoco se está preparando a las generaciones futuras —incluso a los economistas—, ¿qué nos queda?
Win Dierskxsens no se sonroja cuando da su respuesta: «el día que tengamos arriba la crisis de verdad, será el momento de volver a crear nuevos modelos y será a la fuerza el cómo se tendrá que ser creativos, en todo sentido. No tengo ninguna duda.»
Lo cierto es que los dos pilares de Estados Unidos, están a la «baja»: uno es la moneda como reserva de la fuerza imperial y el otro el complejo militar industrial, que garantiza —invasiones mediante— el acceso a los recursos naturales mundiales. Pero la moneda está en posición incómoda, la guerra es de un costo cada vez más grande y los beneficios son para empresas privadas que sostienen la parte industrial del complejo militar.
Para Dierskxsens esto está muy claro.
«A mi juicio el estallido comenzará por Estados Unidos.
«Si hablamos del momento en que pudiese haber una ruptura —de un momento de pasividad a un momento de acción—, debes partir de la idea que tienen los norteamericanos del asunto: si yo veo muertos en el exterior, es terrible para mi patriotismo pero aún me suena abstracto; ahora, si a mí me agarran mi bolsillo, yo reacciono.
«Uno de los problemas —entre muchos— ha sido que EE.UU. no ha podido transferir a terceros el costo de la guerra en Irak, y está viendo crecer su deuda interna.
«La deuda interna aumenta, hacen bajar el impuesto de los empresarios, alzan las tasas de ganancias y deja además que ganen los proveedores del complejo militar industrial.
«Negocio redondo, pero a costa de una deuda pública que algún día alguien tendrá que pagar. Ellos siguen intentando que la guerra la paguen los de afuera, sino se fastidiaron los de adentro.
«Como no creo que puedan arrastrar al mundo, ahora van a tener que enfrentar este costo a los propios ciudadanos norteamericanos. El fondo de pensiones del estado está en bancarrota y eso significa que lo van a privatizar y eso a su vez significa la pelea social en Estados Unidos.
«Pero no es el único de los males, ni siquiera creo que sea el peor de todos; sin embargo, eso va a movilizar a las gentes hacia acciones sociales dentro de Estados Unidos.
«Será pronto. Tengo la impresión de que este año incluso pudiera ser la detonación, tanto que no digamos ya el dólar, ni siquiera el euro será interesante; será el oro el refugio o la plata, ¡que sé yo!, pero nadie va a confiar en moneda alguna, en medio de una crisis financiera mundial.
«No será una crisis internacional —es decir de muchos países del mundo— será global, no habrá país que se escape.»
(1) frase popular cubana para expresar que la algo no está bién.
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