La Revista Joven más antigua de Cuba
Actualizada: septiembre/2005

Nuestro Credo

Di-Versos

EDUCAR EN FAMILIA

«Vivo: es decir, me diferencio de todos los demás».
Christian Friedrich Hebbel

Por Gisela M. Cañedo Iglesias

En los últimos años, en todo el mundo se han dado cambios sociales que han provocado un impacto en las familias, algunos de los más importantes son el: descenso de la natalidad, la alta frecuencia de uniones consensuales y de disolución de uniones, nuevas condiciones de trabajo, el aumento de la incorporación de la mujer al trabajo y a la vida pública, aumento de la jefatura femenina en el hogar, mayor índice de féminas separadas, divorciadas y viudas. Concurren, además, en innumerables regiones del planeta rangos nada despreciables de miseria extrema, una insalvable brecha entre ricos y pobres, analfabetismo, explotación infantil, y un largo rosario de etcéteras que nos muestran un entorno socialmente desolador.

No pretendo formular ninguna interrogante esencialista sobre qué es la familia. Solo quisiera centrar mi reflexión en el objetivo, la finalidad o la dirección en que se desarrolla, de ahí que no me pregunte «¿por qué la familia educa?»; eso está claro y es un hecho indiscutible, como lo es también que esta sola no educa, que la educación es una tarea de todos, aunque la familia sea la institución más importante para el desarrollo de un niño o niña en las primeras etapas de su vida y este hecho determinará un crecimiento sano o insano que repercutirá en el resto de su vida.

Así, si alguien preguntara «¿por qué la familia educa?» podríamos, de una manera simple, responder: Porque siempre ha sido así, por tanto esa no sería la pregunta interesante sino «¿para qué y cómo educa la familia?», entonces las variadas respuestas estarían más cercanas a la misión para la que se crea.

Cuba no escapa de un panorama mundial desfavorable, y aunque con grandes logros, no podríamos decir que nuestro proyecto social es perfecto, pero sí se podría asegurar que nuestro modo de vida es muy diferente y con menores índices lesivos a la vida espiritual y física.

Las características de estos escenarios han provocado a su vez que surjan nuevos tipos de familia: incompletas, reconstruidas y homosexuales. Los que enfrentamos la difícil misión de educar tenemos que estar preparados para aceptarlas tal y como son. Planteadas así las cosas, nos preguntamos:

«¿En qué dirección debería educar la familia?»

Necesariamente debemos abordar el fenómeno de la diversidad como característica inherente a la naturaleza humana, como una posibilidad para la mejoría y el enriquecimiento de las condiciones, relaciones sociales y vínculos culturales entre las personas o entre los grupos sociales para que se sientan miembros de una colectividad, aprendiendo y comunicándose para crecer unidos.

La atención a la diversidad en este contexto trae consigo una nueva familia que favorece el desarrollo, donde participan todos sus miembros y tiene el apoyo de la sociedad en general. Pero siempre debemos partir de la heterogeneidad, cada familia es realmente distinta de cualquier otra, no podemos verla en abstracto, hay que plantearla y examinarla siempre en ambientes concretos, en situaciones determinadas, es por eso que abogamos porque la educación familiar emplee como punto de partida la diversidad, teniendo en cuenta las necesidades comunes e individuales, el conocimiento para brindar una correcta respuesta a sus demandas y no para fomentar desigualdades en las familias, sino para proteger el respeto a todos sus miembros, de ahí que los educadores tenemos que ser críticos con las imposiciones, tanto de las formas tradicionales de educar a la familia como de los que pretenden forzarnos hacia una visión de la diversidad con una tendencia deformada.

En este sentido debemos estar mucho más en la línea de abrir posibilidades y perspectivas que no en buscar recetas, pautas o métodos tradicionales de las generaciones que nos antecedieron. La acción educativa de la familia no es algo improvisado, es una realidad que ha tocado a las puertas y está condicionando una polémica dentro de la sociedad en general.

La familia puede crecer más y lograr mejores relaciones sociales, basar su quehacer en la preparación de sus hijos e hijas primeramente para ser buenos ciudadanos (con el constante desarrollo de valores, sentimientos y actitudes), además de apoyar su formación como futuros trabajadores, obreros o profesionales.

En la sociedad cubana convergen todas las condiciones para fortalecer de una manera más participativa una educación familiar basada en la atención a la diversidad, nuestro sistema lo propicia con las acciones que emprende a diario en todos los ámbitos concernientes al desarrollo social, la piedra angular de la cultura es el desarrollo humano tomando en cuenta y accionando también sobre esas necesidades en su más variado espectro extrayendo de las minorías sus potencialidades, aunque nos puedan parecer poco significativas, es por tanto un proceso eminentemente interactivo y propongo verlo como un dibujo elaborado por un grupo de escolares donde cada uno contribuye a la conclusión de la obra aportando un trazo, un rasgo, una textura o un matiz, demostrando que la inteligencia grupal es notablemente superior a la suma de las inteligencias individuales e incluso a la del más deslumbrante de los genios.

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