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“PIENSO QUE AMAR Y ESCRIBIR SON LAS COSAS QUE MÁS ME LLENAN.”

Por Eiry Rodríguez Pérez

Anyce Figueroa Oñate es una joven poetisa cubana que cree en el poder de la palabra. Con solo 23 primaveras es graduada de periodismo en La Universidad de La Habana y tiene ya dos publicaciones, la primera de las cuales vio la luz cuando celebraba, Anyce, su décimo cumpleaños.

Habíamos pasado varios niveles de enseñanza juntas y por referencia conocía de sus poemas y su arte de escribir. Su modestia y su timidez, ocultaban muchos de sus talentos. Sin embargo, los triunfos alcanzados nos revelaron a aquella blanca muchacha que vivía entre papeles de inusitado lirismo. 

Así fue como decidí conversar un poco con esa amiga, que con solo diez años tuvo su primera publicación, y hoy día deja versos por doquier…

¿Cuándo y cómo comenzaste a escribir?

Mientras mi hermana vestía “Cuquitas” yo preferí las letras (aun antes de saber escribir), las calcaba del periódico o imitaba los trazos de las libretas de mi hermana. Coincidió con mi época de empezar primer grado que me enfermé y fui ingresada por varios meses… Mi mamá, en todo aquel tiempo, no se movió ni un instante de mi lado. Cuando llegó el día de las madres, regalé una postal a la mía con un poema grandilocuente de gratitud y cariño. Ella insistió en que era un poema, yo me lo creí y desde entonces juego a ser escritora (aunque asumo haber mejorado un poquito el discurso).

¿Qué es para ti hacer versos?

La poesía es mi bastón anímico. Nunca supero o comparto mejor mis derrumbes emocionales o euforias, que cuando lo escribo…, esa es la más sincera entrega de mí misma. Creo que la inspiración es como una niña engreída que decide cuándo y a qué jugar. Hay días en los que tendría muchas cosas que decir, pero falta el ángel y de nada sirve forzarlo pues no llegará una imagen que valga la pena. Hay días en los que por el contrario, me ronda como una mosquita impertinente esa sensación que ya conozco y no me dejará dormir ni poner atención en otro asunto si no tomo nota de lo que me dicta…

Es una adicción, una filia que castiga y premia. Cuando logro escribir algo que me complace, entonces no hay emoción alguna parecida, me satisface demasiado. Pienso que amar y escribir son las cosas que más me llenan.

¿Cuál es tu mayor o más frecuente inspiración?

Mis motivos son más bien personales (no es una cuestión de ego). Confucio dijo: “Conócete a ti mismo”, y yo aún procuro encontrarme dentro de una sociedad que no ha erradicado el machismo, alrededor de un montón de gente que no tiene claro los límites entre política y gastronomía, y en medio de tantas preguntas que a cualquier muchacha de mi edad pudieran acontecerle (sobre origen, final, amor, desamor, naturaleza, cultura, destino, libertad, amigos, patria…, y otras tantas interrogantes filosóficas que por generaciones me han precedido). Pero todo ello siempre desde mi propio punto de vista.

Si la miraras desde fuera… ¿Cómo catalogarías tu poesía?

Lo que es más recurrente en mi poesía es el intimismo, los temas van y vienen. Aunque “Versos conversos” es un libro más bien romántico con un trasfondo de rebeldía social; pues sí, dicen con razón que  el poeta debe estar comprometido con su tiempo, yo diría que más aún con su propia poesía. El verso no es un arma para agredir al mundo, sí para hacerlo reflexionar: creo en el poder de la palabra, por eso estudié periodismo.

Uno de tus versos pide a Dios que bendiga al erotismo y en muchos de tus poemas se entrelinea lo erótico, ¿se considera Anyce una poetisa erótica?

Eso tiene que ver un poco con mi versión de Dios. No creo que un omnipotente se escandalice por cuestiones tan mundanas…, si hasta la propia Biblia relata pasajes apasionados y muy líricamente exalta los placeres de la carne. Sí, me considero una persona erótica. Creo en la libido, en el ritual sagrado y las ceremonias inviolables que enriquecen el placer y le añaden matices espirituales sin los cuales se convierte en un acto puramente animal. Aunque la poesía y el erotismo muchas veces coinciden, como hacedora de versos no me gustan las etiquetas. La poesía se nos regala sin límites, ¿por qué enmarcar al poeta en tendencias estilísticas, estructurales o temáticas?

¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te dijeron que te publicarían tu libro “Versos Conversos” en la Feria del Libro de este año?

El Centro para la Promoción y el desarrollo de la Literatura Hermanos Loynaz, tuvo la gentileza de editar mi libro e incluirlo en el plan de presentaciones de la Feria del Libro, 2006. Es algo que desde hace tiempo deseaba, aunque no quise apresurarme a publicar hasta estar segura de que el proyecto del libro me complacía (aunque al final uno siempre piensa que pudo haberlo hecho mejor).

Un muy buen amigo y escritor, José Raúl Fraguela, estuvo a cargo de la edición y tuvo mucha paciencia conmigo a la hora de conformar y depurar el libro. Por él supe con suficiente antelación, que el libro debía ser insertado en el marco de la Feria y creí estar preparada para ello. Pero llegado el momento, entre la expectativa, la emoción, la muchedumbre y sus felicitaciones…, los nervios siempre afloran.

Sabemos que el pasado año, 2005, obtuviste el Premio de Poesía Infantil en el XXVII Encuentro Debate de Talleres Literarios de Adultos con tu “Pequeño Concierto”, y también que has incursionado en la composición musical para niños… ¿Qué te ha motivado a escribir para los pequeños?

A la altura de seis años, después de hacer odas a toda la familia, pasé a la poesía infantil en la que me mantuve por mucho tiempo, constancia que fue premiada por la Casa Editorial Hermanos Loynaz con mi primera publicación El romance de la Primavera, cuando contaba con diez años.

Luego llegué a la secundaria y aparté la poesía para niños como si acallarla me hiciera más adulta. Sucedió un período de silencio muy largo, hasta que hace dos años más o menos, me descubrí haciendo la letra de una canción que resultaría premiada en el Concurso Nacional de la Canción Infantil Planeta Azul. Fue allí donde conocí a Patricia, la pequeña que le puso voz a mi texto y aconteció a mi vida despertando a la niña que siempre he llevado dentro. Desde entonces, he vuelto a escribir para los niños, es mi pequeño homenaje a esos seres especiales que lo llenan todo de magia. Para ellos, particularmente para Patricia, estoy preparando un nuevo libro.

En tus poemas se adivina la rebeldía de la mujer que reclama su derecho al placer y a la vida intensa. ¿Es rebelde también Anyce Figueroa Oñate? ¿Por qué te consideras así?

Aunque no es mi naturaleza quejarme, ni soy (al decir de Frank Delgado en una de sus canciones) una guerrillera frustrada, rayo a veces en la utopía. No soy una rebelde sin causa, ni pretendo cambiar el mundo yo sola, pero creo en las pequeñas emancipaciones cotidianas que valen la pena si hacen más justo y llevadero cualquier contexto del que se hable… Eso me ha valido algunas veces el título de “exigente” y otras el de “idealista rezagada del siglo XIX”; pero creo, a cualquier instancia, en el respeto y el ejercicio de los derechos. Si eso es ser rebelde, entonces lo soy en demasía.

¿Qué retos has tenido que asumir como la joven poetisa que eres?

Cuando una es joven, la vida entera es un reto (al menos, eso dicen los que más han vivido). Siempre habrán tropiezos que superar mientras se procura encausar el destino…, pero cuando ese destino es la poesía, entonces el camino es aún más azaroso, sin mencionar los presupuestos limitados para peñas, promociones y publicaciones, pues saldrán al paso retos más sutiles y más perversos, como sobreponerse a las adulaciones, las etiquetas y la “monarquía” intelectual machista, entre otras paredes menos escrupulosas.

Pero sin dudas, el mayor reto es la conformidad… Nadie puede negarse al desarrollo, nutrirse de nuevas fuentes, probar otros estilos, otros temas. No evolucionar significa quedarse rezagado. Por eso, el reto más importante es saber poner pautas a la propia voluntad.

¿Qué piensas de la poesía cubana contemporánea y cuáles son tus expectativas como poetisa cubana del siglo XXI?

Refiriéndose a los poetas de mi generación, algunos críticos y literatos hablan de los novísimos para nombrar a ciertos experimentadores con tendencia esnob que recortan y pegan versos. Yo creo que en Cuba hay muchos jóvenes haciendo literatura trascendente, con tantos estilos y tendencias como escritores hay; por lo que es muy difícil emitir una opinión que sea lo suficientemente abarcadora y justa. Pienso también que tratándose de poesía, no existe buena o mala, femenina o masculina, vieja o nueva, solo que los patrones estéticos del autor y las exigencias temáticas o estilísticas del público varían según el tiempo y las esferas socio-generacionales de las que parten o a las que van destinadas.

De la poesía cubana toda, espero solo que sea sumida con seriedad, escrita con talento y franqueza, y leída con la curiosidad o la confianza de encontrarnos reflejados… Creo que la poesía contemporánea de nuestro país, cumple en mucho mis expectativas, lo que la hace, a mi modesta visión, legitima y efectiva.

Sus Poesías...

 


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Actualizada: 29 de noviembre/2006