La Revista Joven más antigua de Cuba

Nuestro Credo




EDICIONES ANTERIORES

Esperamos tus opiniones y sugerencias

 

 

 

 

DESDE VENEZUELA TRES HERMANOS

Por Jorge Sariol
Fotos: Wildy

Vienen de un centro que no debía llamarse universidad sino Diversidad Simón Rodríguez, porque está sumando a los que siempre fueron excluidos: por el neoliberalismo, por la oligarquía, por los viejos paradigmas sociales y culturales, y también por la poca fe de algunos de «los de abajo».Y por supuesto, la pelea de inclusión también es en el orden mediático.

Al contrario de la Simón Bolívar —donde abundan los «niñatos» de la derecha—, este centro venezolano está dando su salto y no precisamente al vacío, sino adelante, hacia arriba —y hacia la izquierda, claro—, aunque los riesgos sean igual de mortales. De allí vienen a Cuba dirigentes de la Federación de Centros Universitarios, una confederación estudiantil que agrupa unos cien mil miembros entre todos los núcleos de aquel centro de educación superior. Arriban a estrechar lazos con la Federación Estudiantil Universitaria cubana, pero llegan indagando también el cómo hacer mejor una revista para estudiantes universitarios. Y a la redacción de Alma Mater se acercan súbitos y nos sueltan una andanada de preguntas sobre lo humano y lo divino.

Son dos hombres y una muchacha que se llama María Altuve, estudiante del último año de Administración de Empresa, orgullosa de ser llanera, nacida en La Paz, en el estado de Guarica, en el centro del país. Pequeña de estatura ­­—sus compañeros la llaman María Chiquita­­—, de rostro apacible, le gusta bailar merengue y la música llanera, pero cantar, ni en la ducha; le encanta pintar pero su pasión mayor —¡quién lo diría, si ella misma no lo confiesa!— es la lucha política.

Uno de los varones se llamaJuan Carlos Vargas, secretario general de la Federación, un corpulento y estentóreo costeño nacido en el estado de Anzoátegui. El otro es un espigado y juicioso muchacho de hablar convincente y oriundo del estado de Portuguesa, en los llanos centro-occidentalesde Venezuela. Se llama Cornelio Carrasco y es el presidente de la Federación Nacional de Estudiantes de la Universidad Simón Rodríguez. Recién graduado de Administración, anda haciendo su pasantía en la misma universidad, en la Dirección de Desarrollo Estudiantil: «No se puede estar haciendo labor política —dice— desvinculado de una tarea profesional y menos en mi especialidad, porque en un país como el nuestro la Administración Pública tiene que andar en la búsqueda de soluciones a las necesidades del pueblo.» Pero la tarea pinta difícil. El desafío es enorme porque no quieren dejar a nadie fuera de la lucha: «Nuestra universidad es la única que hasta ahora tiene un programa de formación de indígenas y está a punto de graduar, en el estado de Apure, a más de 50 hermanos de la etnia Guayú, pero igual estudian también los Pemones, de la parte del Amazonas, ente otros.Sumar a los indígenas a los estudios es hacer verdad lo que estipula la Constitución y que en la Asamblea Nacional, y en todos los órganos de dirección del Estado, se promueve: materializar la protección y la preservación de todas las etnias indígenas. Ellos son parte del universo venezolano y hay que contar con ellos en la lucha.»

Como no descarta la docencia, se prepara para ejercerla: «Uno no puede llevarse los conocimientos para la tumba; hay que compartirlos», dice.

Sobre algunas direcciones principales de la lucha estudiantil, Cornelio nos habla con mucho sentido de pertenencia: «El modelo de educación popular emancipadora que está desarrollando la Revolución Bolivariana despierta mucho interés en el pueblo, pero también cautela, sobre todo en la clase media. Estamoscreando alternativas para romper el cerco de la clase alta, que nos ataca por todos los medios posibles con el apoyo del gobierno norteamericano. De ahí que andamos en la creación de laradio alternativa, en emisoras comunitarias y periódicos regionales, que digan la verdad sobre lo que hace la Revolución. En lo macro, bueno, pues ya está el ejemplo de Telesur, y entonces andamos buscando referencias de revistas similares, para el intercambio de ideas, de conceptos, de opiniones, en la creación de un órgano divulgativo de carácter nacional con informaciones, con espacio al análisis político y a la cultura general. Si partimos de que Alma Mater fue fundada en 1922, la experiencia es extraordinaria.»

Sin embargo, el movimiento universitario está muy disperso en Venezuela. ¿Qué pasa?, preguntamos: Juan Carlos lo explica de este modo: «a veces pecamos al ceder los espacios, unos por sentirse desplazados; algunas organizaciones por miedo a perder la cuota presupuestaria que da el gobierno; y la dispersión no creoocurra tanto por la ambición particular, sino por un sistema parcelario al que nos acostumbraron. En un principio, por no estar organizados, no conseguimos mucho. El primer ejemplo de la desunión es que el Día del Estudiante se celebra un día distinto por cada organización; el paso más inmediato debía ser promover en la OCLAE una fecha continental y hacer una lucha, desde luego continental pero también mundial. Otras de las muchas cosas que estamos haciendo en favor de la unión, esta vez de los estudiantes con el pueblo, es la de promover los llamados cultores populares que ayuden a la instrucción y a la superación cultural de todo aquel que en el barrio sea portador del folclore.»

Una ventaja tiene la federación en su proyecto unitario: la mujer está bien representada. En el Comité Ejecutivo hay cinco mujeres, entre nueve varones. «No, no me parece poco», dice María, alerta y divertida por la observación que le hacemos;reconoce que eso no sucede en la sociedad venezolana: «por ejemplo, estudian más mujeres que hombres, pero líderes políticos femeninos son pocos. A la Simón Rodríguez, a donde van, mayoritariamente los estudiantes con menos recursos económicos pero no intelectual, son más las hembras por las carreras que existen: Educación y Administración, y en un solo núcleo, la carrera de Ingeniería de Alimentos.

«Como el machismo en Latinoamérica es muy fuerte hay que revertir esa situación, pero que las hembras seamos mayoría accediendo a los estudios universitarios tampoco es bueno, debía ser la mitad, todos con los mismos derechos, en lo profesional y en lo político, aunque las mujeres, creo,somos más organizadas y organizadoras.

«Necesitamos formar líderes para hacer posible a largo plazo lo que el gobierno está haciendo hoy, y para conseguir liderazgo tenemos que dar valor a los nuevos paradigmas para sustituir los que existen. Sucede que Venezuela está estructurada como una nación neoliberal, con un 80 por ciento de pobreza, y cambiar eso lleva su tiempo, porque pueden cometerse errores y la tarea es convencer con hechos.»


Portada

© Alma Mater 2006

Subir


 

 

Actualizada: 12 de febrero/2006