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CENTRO NACIONAL DE SANIDAD AGROPECUARIA
CIENCIA SIN FORMALISMOS
Por Hilario Rosete Silva
Fotos: Abel Ernesto y
cortesía de la entrevistada
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El arduo intercambio, por la vía del correo electrónico, de una docena de mensajes escritos entre marzo y abril de 2006, fue el preámbulo de nuestra entrevista, cara a cara, en los predios san josefinos del Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA), con su vivaz y recta directora, la crecida en espíritu, no en estatura, Lydia Margarita Tablada Romero (1947), doctora en Medicina (1969), doctora en Ciencias Veterinarias (1984), y académica de mérito de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC, 2000).
El sueño de entrevistar a Lydia Tablada —Lidia por su abuela, pero no sabe explicar por qué con letra ye— comenzó a hacerse realidad en ocasión de los premios que una de sus pupilas recibiera del Ministerio de Educación Superior (MES), y de la propia ACC, por los aportes a la identificación, diagnóstico y epidemiología de enfermedades ocasionadas por bacterias y fitoplasmas en los cultivos de la caña de azúcar y fruta bomba en Cuba.
A los frutos del estudio tributaron el CENSA, entidad ejecutora principal, mediante los grupos de Fitopatología y de Plagas Agrícolas de su Dirección de Protección de Plantas, y coautores y colaboradores de otros centros afines. El diálogo con aquella discípula rindió homenaje al CENSA, y avivó nuestros deseos de encontrarnos con la directora general.
Lydia Tablada, que también es especialista en primer y segundo grados en Microbiología [del Ministerio de Salud Pública (MINSAP)], no puso objeción a nuestra solicitud, mas, ni corta ni perezosa, nos sugirió que, en vez de a ella sola, entrevistásemos a un grupo de trabajadores de su institución, de varias generaciones, «todos jóvenes» —aclaró—, «si no de edad, sí de entusiasmo y ánimo».
Debimos explicarle que deseábamos centrarnos en su persona y su credo: al menos por esta vez no ansiábamos escribir un reportaje sobre el CENSA, lo cual tampoco quería decir que rehuiríamos contar parte de su historia. Ella entendió nuestras razones y mostró curiosidad por conocernos. «No se inquiete usted», le dimos detalles sobre los modos de Alma Mater, «nos gusta sentarnos a conversar, disfrutando del tiempo que nos ofrecen, esperando que en algún momento se produzca el milagro de la comunicación, cosa que a veces sucede en el inicio, otras en el intermedio, otras al final, y otras no sucede nunca; algunas personas hablan y hablan, pero jamás se comunican: comunicar es compartir con el otro algo de lo que se tiene adentro, y no todo el mundo tiene buena voluntad para hacerlo...»
La sinceridad de Alma Mater fue el ¡ábrete sésamo! que, como por arte de magia, rindió el fruto esperado: enemiga del formalismo, la indiferencia, y la rutina, tal vez Lydia sintió que la «singularidad» tocaba a su puerta —honor que nos haría—, y corrió a abrirla de par en par.
La nuestra fue una larga y enjundiosa «perorata», y el entrecomillado quiere significar que no tuvo nada de molesta, inoportuna o aburrida, todo lo contrario: la anfitriona probó que no por gusto es fundadora del CENSA (1969) y que por algo conduce su nave contra viento y marea desde 1985... Solo leyendo entre líneas, se dará cuenta el lector de su auténtico carácter: sensible y amoroso, rebelde y revolucionario.
CRISIS DE CONFIANZA
¿Cuál ha sido su gran deber como dirigente científica?
Si he vivido convencida de que solo a través de la ciencia se puede desarrollar el mundo, y si hasta tuve la suerte de contar con esa posibilidad, entonces mi gran tarea ha sido la de tratar de dirigir el CENSA de la mejor forma posible y hacer que este cumpla a cabalidad las misiones que se le han encomendado.
¿Qué método de dirección prefiere?
La dirección, como la vida, no puede discurrir según un procedimiento preestablecido; la dirección y la vida son más ricas que una ley o una norma; no podemos decir, «¡la dirección colectiva!», ni tampoco «la centralización absoluta», porque en todo debehaber un equilibrio; el jefe debe asesorarse, oír, saber qué piensa y desearía la gente, pero al final debe tomar la decisión, no puede dirigir por asamblea sindical; quien tenga miedo de tomar decisiones, o necesite consultarlas todas, primero con sus subordinados, y después con sus superiores, ese ni es jefe ni es nada, ni puede dirigir ni trabajar.
¿Entonces no tiene una fórmula única?
La fórmula será la que exija el momento, la que permita cumplir las tareas asignadas dentro de los principios legales establecidos. Habrá que desarrollar facultades, capacidades o valores como son la creatividad, el optimismo, la voluntad y la decisión de vencer las dificultades. Hasta hace poco, un ejemplo, las Unidades de Ciencia y Técnica podían usar un porcentaje de los ingresos que captaban en divisas para cubrir parte de sus necesidades de insumos; sin embargo, hoy las Entidades de Ciencia e Innovación Tecnológica, así es como ahora se les llama, no tienen esa prerrogativa. Adecuar el sistema a las nuevas circunstancias, no resulta fácil, mas así lo requiere el país.
¿Cuáles trabas dificultan su acción como científica, como directora y como ser humano?
En parte, mi propio carácter. Muchas veces, en mi vida privada y pública, dejé de decir cosas que la vida después me demostró que era necesario haberlas dicho, al menos con más energía, a quienes podrían haberlas oído para darles solución, y todo por no causarle pena al otro, por un concepto quizás sobredimensionado de la ética y el respeto.
Ahora, sobre las trabas que me frenan como dirigente, amén de las limitaciones financieras, me preocupa entre otras la tendencia a adoptar ideas extremas en la política de cuadros... En los últimos meses he participado en numerosas reuniones que consideraron diferentes aspectos de dicha política y, con honestidad, ¡salí con mal sabor de boca! Llegará un momento en que, para que alguien acepte un cargo administrativo, casi habrá que obligarlo; algunos métodos, podrían provocar una especie de crisis de confianza; a todo el mundo se valora por igual, y todo el mundo no es igual: hay que aprender a diferenciar.
Abogo por enfrentar las indisciplinas y la corrupción con el máximo rigor, pero el enfrentamiento jamás podría desembocar en una cruzada «anti-dirigente» para la cual todos los cuadros serían a priori ladrones o corruptos. Con frecuencia dejamos rodar la bola de nieve, o sea, dejamos que las cosas sigan su curso sin atajarlas oportunamente, y luego... ¡zapatrán!, queremos pararlas de un golpe. A los ladrones y corruptos en todos los tiempos, hay que detectarlos mediante el control cotidiano, denunciarlos y sancionarlos; pero al que ha dedicado su vida con entrega absoluta, modestia, desinterés y austeridad, hay que diferenciarlo y distinguirlo.
La labor de los dúos del Partido, incrementó el prestigio de la organización, y sirvió para identificar problemas muy graves. La reunión de conclusiones del trabajo del dúo en el CENSA, significó que la propia dirección del centro le informó de sus debilidades, debilidades que, ¡todas!, podían ser superadas sin gran complicación, y que de hecho ya se resolvieron, y destacó el reconocimiento de los trabajadores hacia sus directivos. Nuestros balances ordinarios son rigurosos, ¿quién mejor que nosotros para conocer nuestros problemas? Por eso llegué a sentirme incómoda en algunas de las reuniones que les mencioné: en algún momento me pareció que podían estarme comparando con personajes que, en otras empresas del municipio y de la provincia, no solo robaban ellos a manos llenas, sino que tenían ubicada allí a casi toda su familia. Eso es lo que me molesta: que se valore igual a todo el mundo. Ya contamos con madurez y tiempo suficientes, en nuestro maravilloso proceso revolucionario, para no cometer esos errores. En el CENSA recordamos el axioma leninista de «confía pero comprueba»: he ahí una de nuestras pautas.
PRIMER Y ÚNICO AMOR
¿Desde cuándo usted dirige el CENSA?
Desde septiembre de 1985, pero soy fundadora del CENSA y antes de ser la Directora General tuve responsabilidades políticas, administrativas y sindicales a nivel de área. El centro comenzó a gestarse a fines de la década del sesenta del pasado siglo, cuando cobraron auge los programas de desarrollo ganadero y se crearon instituciones dedicadas a la alimentación y al manejo animal, como son el Instituto de Ciencia Animal (ICA), y la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey...
Pero no existía un centro dedicado propiamente al estudio de la salud animal.
Y es por eso que Fidel, en 1968, a través de José Miyar Barruecos, «Chomy», rector de la Universidad de La Habana en aquella época, hizo un llamado político, entre los estudiantes de la Facultad de Medicina que entonces terminaban el quinto año de la carrera y concluían la parte lectiva de sus estudios, para que reorientaran su profesión y trabajaran en la creación del futuro Centro Nacional de Salud Animal.
¿Por qué no se convocó a los estudiantes de Medicina Veterinaria?
Había pocos veterinarios y pocos estudiantes de Veterinaria; no alcanzaban para los nuevos planes que se fomentaban: de ganadería bovina, porcina, avícola... Mientras, en mi curso, el número de estudiantes de Medicina sería el más grande de esa Facultad en muchos años: de más de mil jóvenes matriculados, se graduarían novecientos y pico.
Un grupo de nosotros, con buenos índices académicos, y dispuestos a hacer este cambio radical en nuestras vidas, llegamos al Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC) para iniciar nuestra formación básica en salud animal y crear el CENSA; esa fue nuestra tarea: diseñarlo, ponerlo a punto, «echar a andar» las líneas de investigación que le fijara el Comandante, hacer las compras iniciales...
Nos reunimos con Fidel en enero de 1969, por eso damos esta fecha como día de nuestro nacimiento. «Tienen que trabajar y darse muchos cabezazos», nos dijo, «tendrán que aprender trabajando...» El CENSA es hoy un centro de sanidad agropecuaria; el propio Fidel, en 1981, sugirió incorporarle la parte agrícola, y después, en 1990, la producción biofarmacéutica correspondiente a un grupo de investigaciones que veníamos haciendo. ¡Este ha sido mi único centro laboral, y el que ha integrado todos mis sueños! ¡Al CENSA le he dedicado toda mi vida!
PERSPECTIVA CIENTÍFICA
¿A qué áreas de actividad presta el CENSA especial interés?
Al diagnóstico y control de las plagas y enfermedades, sobre todo exóticas, que afectan la agricultura y la ganadería, mediante el uso de tecnologías convencionales y moleculares; al manejo integrado de plagas agrícolas; y al desarrollo de vacunas veterinarias así como de medicamentos —para la esfera humana y el sector veterinario— producidos a partir de extractos naturales. En fecha reciente, iniciamos la incursión en nuevas tecnologías, como son las de la bioinformática. Luego, ¡cual premisa esencial!, en toda nuestra labor está presente la integración plena con otras instituciones científicas, productivas y de servicio.
¿Tendría el centro un producto «estrella»?
El Surfacen, un producto natural, cuya materia prima principal está en el lavado pulmonar del cerdo; que tiene un enorme impacto económico y social: siendo el medicamento que usa Cuba para el distréss respiratorio (síndrome de membrana hialina) del recién nacido, ha contribuido a disminuir el índice de mortalidad infantil en los últimos años. ¡Para nosotros este resultado es causa de legítimo orgullo! Mientras, para el sector agropecuario contamos con el Stabilak, conservante de la calidad inicial de la leche cruda sin refrigeración que ha contribuido a evitar el deterioro de millones de litros del preciado alimento.
Entonces usted se graduó de la carrera de Medicina.
Sí, en diciembre del 69, cuando ya el CENSA se estaba creando; aquel curso de Ciencias Básicas en salud animal, allá en el CNIC, vino a ser para nosotros el equivalente de lo que se denominaba el «internado», período en que el futuro médico, ejerciendo la clínica, rotaba por las diferentes especialidades de un hospital. Este es uno de los roles más hermosos que ha desempeñado el CNIC en este sector: ha servido de horno, de taller natural donde se forjó el personal de numerosas instituciones científicas nacionales de primer nivel.
Varios fundadores del CENSA, médicos o no, también pasarían a cumplir otras misiones.
El caso más conocido es el de la doctora Rosa Elena Simeón, que se graduó dos o tres años antes que nosotros. Rosa Elena fue la directora general del CENSA desde su creación hasta que pasó a presidir la ACC, y más tarde fue nombrada ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA); igual están Fernando González y Roberto Castellanos; Fernando es el ministro en funciones del propio CITMA, y Roberto, su delegado en la provincia de Ciudad de La Habana; y Libertad García, jubilada, que siendo subdirectora del CENSA fue a dirigir el ICA; y Carlos Gutiérrez, ejemplo de las perspectivas que pueden albergar nuestros científicos: Carlos y yo llegamos al CNIC, nos graduamos, vinimos para el CENSA, ¿y saben en qué cargo fue nombrado Carlos, también en 1985?, en el de director del CNIC, ¡director del mismo centro que lo ayudó a formarse como investigador!
LLAMADO DE CONCIENCIA
Tampoco todos los que entonces acudieron al llamado, llegarían hasta aquí.
A los dos o tres meses un pequeño grupo prefirió continuar en la asistencia médica y no siguió su preparación en el CNIC; y ya después, entre los supervivientes de esa etapa, algunos tomaron otro rumbo, por diversas causas; la vida no fue igual para todos; el CENSA quedaba lejos; por largo tiempo fuimos los médicos que percibíamos los salarios más bajos del país... Pero nada de eso perturbó nuestra dedicación, nuestra entrega a esta obra tan maravillosa. De los miembros de aquella graduación quedamos en el CENSA un total de diez compañeros: ¡al CENSA le hemos entregado nuestras vidas!
¿Cuáles son sus otros principales títulos?
En enero de 1984 recibí el grado de doctora en Ciencias Veterinarias. Luego, hay otros títulos importantes, como los que, según la especialidad médica, nos concedió el MINSAP a quines, siendo integrantes de aquella graduación, vencimos exámenes de especialización o defendimos maestrías y doctorados. Aida Sánchez Castillo, por ejemplo, que también es investigadora titular y fundadora del CENSA, es especialista de primer y segundo grados en Genética, y yo lo soy en Microbiología.
Médica, veterinaria, microbióloga... ¿Cuál es su verdadera vocación?
Aunque las aptitudes existan, aunque uno sienta una real inclinación por una profesión, la vida me ha demostrado que la vocación es una preferencia que se puede matizar de acuerdo con la certeza que se tenga de la importancia de «algo».
En verdad lo que a mí me gustaba eran las Letras, la Historia, pero el momento de elegir la carrera coincidió con otro llamado de la Revolución para estudiar Medicina, en un tiempo donde la mayoría de los médicos había abandonado la Isla. Así ingresé en la carrera, y sucedió que cuando estaba por terminarla, y me veía con la especialidad de Ginecología y Obstetricia «en la mano» —aún me emociona el acto de ver nacer a un niño— fuimos convocados para aquella reorientación profesional, y espontánea e inesperadamente tomé el camino de la Veterinaria.
Podría decirse que mi vocación está asociada con los llamados (se rió con ganas), pero no con los llamados o timbrazos de un teléfono (se puso seria), sino con determinados reclamos que en diferentes épocas apelaron a mi conciencia y encontraron allí una respuesta porque surgían de una necesidad social concreta. Cada vez que esa necesidad se sienta como propia, se podrá moldear la vocación. En cada uno de nosotros hay un médico, un veterinario o un microbiólogo en potencia, todo está en que, como respuesta a una necesidad social, le dejemos «expresarse»...
ALMA, CORAZÓN Y VIDA
¿Cuántas Lydias Tabladas cohabitan en usted?
Por lo menos hay dos grandes Lydias. Si bien ambas tienen en común la laboriosidad, soy trabajadora per se y me obsesiona el orden, hay una Lydia tímida, introvertida, cerrada en su mundo, amante de su espacio privado, que prefiere que le indiquen lo que debe hacer, y otra Lydia, dirigente, a la que desde hace años la vida le ha impuesto que sea ella la que les señale el camino a los demás. Y claro, en disímiles y variados momentos entre una y otra de estas Lydias, asoman versiones y derivaciones... La lealtad y la gratitud son, para mí, virtudes que deben adornar al ser humano, sin embargo, aparejado a ellas sufro un defecto fatal, la ingenuidad: no acabo de aprender que no todos las personas son leales y agradecidas, y cada vez que lo descubro salgo defraudada.
Ingenua o no, usted fue diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular.
En la primera de mis dos legislaturas, actué como vicepresidenta de la comisión de Educación, Ciencia y Deporte. Pero en la segunda, la comisión cambió su esfera de atención, y entonces fui presidenta de la comisión de Educación, Ciencia y Cultura. Fueron dos períodos intensos, sobre todo el segundo, cuando tuve el privilegio de relacionarme con intelectuales cubanos de renombre: Cintio Vitier, Miguel Barnet, Alfredo Guevara, Abel Prieto, Antonio Núñez Rodríguez... Le agradezco a la vida el haberlos conocido. Por su conocimiento, por su modestia, por su lealtad, por su valentía, por su cubanía, el propio Cintio es un ser excepcional, una persona que transpira amor; yo me quedaba embelesada oyéndolo, con cara de mujer enamorada, y me decía a mí misma, «qué pensará Fina (García Marruz, la esposa de Cintio) si me viera mirándolo así»...
¿Qué cualidad, actitud, o aptitud tendría que tener un joven para laborar en el CENSA?
Deseos de trabajar, y tener conciencia de la necesidad de la investigación agropecuaria; estar convencido de que los problemas de la agricultura y la ganadería inciden en la salud y calidad de vida del ser humano, afectan nuestra vida diaria, y saber que el estudio y el trabajo son la vía para encontrarles solución. Conozco a varios investigadores cubanos a los que, por su talento y capacidad para asumir las tareas, considero genios. Entre ellos están Luis Herrera y Agustín Lage, directores de los centros de Ingeniería Genética y Biotecnología, y de Inmunología Molecular (respectivamente). Mas para laborar aquí no precisamos, sí o sí, de hombres y mujeres fuera de serie, nos basta con gente convencida del provecho de su obra, que ansíe obtener resultados, y que, en medio de las dificultades, le ponga alma, corazón y vida a todo lo que hace.
SUMA O RESTA
¿Cómo ganar a un universitario para que trabaje en un centro de este tipo?
Eso es ahora más difícil, y no porque las actuales generaciones sean peores o mejores que la nuestra, sino porque cambió el entorno. Desde hace años el CENSA es una unidad docente de la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana, los estudiantes vienen y hacen sus diplomas, mas la mayoría no muestra interés por engrosar la plantilla. Cualquiera diría que no contamos con la infraestructura, los recursos o las posibilidades materiales que tienen otros centros de investigación; pero la razón se torna insostenible cuando se constatan las mermas de jóvenes también en otros institutos científicos.
¿No será que cambiaron los intereses?
No cabe duda, así que necesitamos, uno, lograr mayores niveles de compromiso, de parte de las nuevas generaciones de estudiantes que están hoy en las universidades, en relación con la necesidad de desarrollar las investigaciones, y, dos, buscar nuevos incentivos que los animen a transitar este camino.
El cambio de interés vendría dado, entre otros motivos, por la falta de estimulación...
Así es; aquí mismo, en el municipio habanero de San José, el CENSA tiene importantes competidores en la rama ingeniera: ETECSA, y la fábrica de ron, que todavía está en proyecto y ya nos ha llevado varios profesionales. En el CENSA nos ocupamos de la formación de los recién graduados; ellos tienen posibilidades de superación permanente, pueden alcanzar los grados de Maestros y Doctores en Ciencia, y... luego son captados por aquellas instituciones: allí reciben mejores salarios —una parte en divisas— y otros estímulos materiales, y, al decir de muchos, «con menos responsabilidades y exigencias».
No solo de pan vive el hombre, pero...
¡Es preciso que se sienta comprometido! Al hombre no solo lo mueve el valor material; si nos moviera el interés tangible, muchos no estaríamos aquí; hace años que nos habríamos jubilado y nos habríamos quitado varios problemas de encima; nos habríamos dedicado a la familia, a resolver nuestros asuntos personales.
Pero nos sentimos comprometidos con la obra; este fue el centro que Fidel nos dijo que debíamos crear; fue él el que nos encargó la tarea, primero de crear el CENSA, y luego, a mí en particular, de dirigirlo, y será él el que nos removerá cuando lo estime oportuno; es ahí, en los grados de percepción de los compromisos contraídos, y de cómo los intereses sociales o colectivos, deberían predominar sobre el provecho personal o individual, donde hallamos la diferencia, hablando de nuestro sector, entre las generaciones presentes y pasadas. Habrá jóvenes que a la hora de decidir su vida, sientan este tipo de compromiso, más parece que hoy ya no es la mayoría la que piensa, siente y actúa de esa forma.
HACIA LA UNIDAD
Con todo, ¿usted apuesta por los jóvenes?
¡Sí!, ¡desde luego! Sin los jóvenes no hay desarrollo, no hay continuidad, ¡hay que apostar por los jóvenes!, pero debería quedar claro que apostar por ellos no significa privilegiarlos y justificarlos a como dé lugar. Los jóvenes están en la obligación de aprender a reconocer, respetar y usar la experiencia de los mayores, y en ocasiones dichas exigencias hoy se van perdiendo; ahora resulta que tener entre 40 y 50 años casi es un pecado, y casi se le exige más, o al menos igual, a nuestra generación que a las más recientes.
Casos parecidos se dieron en Cuba al triunfo de enero, mas eran otras circunstancias, la Revolución estaba en pañales, buena parte de la población era analfabeta... ¡¿Pero después que hemos logrado este nivel de instrucción?! Hoy día lo excepcional es que el rector de una universidad tenga menos de 40 años. Nadie dirige igual con 30, que con 40, que con 50 años. Las cosas se ven diferentes: de algo sirven la madurez y la experiencia. A la hora de pensar en un cuadro debe prevalecer el enfoque integral que considere, entre otros valores, su profesionalidad, responsabilidad, experiencia, conocimiento y su grado de compromiso.
En el CENSA contamos con los jóvenes, ¡son nuestra materia prima esencial!, lo cual no significa que les privilegiemos y les rindamos pleitesía, sino que les demos oportunidades, y sobre todo responsabilidades, y les comprometamos con la tarea pendiente. Implicar más a los jóvenes, sería como ocupar líneas estratégicas en la Batalla de Ideas, robarle espacio al formalismo, la indiferencia, el desinterés y la rutina. Siento que el formalismo cobra espacio, nos está minando, y que lo hace de una forma tan seria, que a veces me asusta... Hay que desafiarlo, detenerlo, acorralarlo, ¡hay que superar el formalismo!
¿Qué habría pensado usted, si al llegar al CENSA la hubiésemos saludado diciéndole, «gracias por dedicarnos parte de su tiempo»?
(Respondió a bocajarro. ) Que también ustedes pecan de formalismo; ustedes están trabajando, y conforme a aquella máxima que reza, «no le hagas a los demás, lo que no te gusta que te hagan a ti», debo respetar su trabajo: el tiempo es caro para todos, pero hay que honrar la obra del otro. En toda buena educación, hay cierta dosis de formalidad, pero el formalismo no puede ni debe regir nuestra vida.
¿No cree que las ideas expresadas en este diálogo generarían polémica, resultarían controvertidas?
Me gusta la polémica, el debate, soy apasionada en la discusión. Sin embargo, cuando una expresa sus criterios, igual debe valorar las circunstancias que rodean los hechos, las situaciones que vive el país y sus necesidades. También ustedes habrán escuchado las noticias sobre la realización del V Pleno del Comité Central. Efectuado el pasado 1rode julio, y presidido por Fidel, entre los rasgos del proceso revolucionario que el Pleno llamó a preservar, está el de la unidad de todos los cubanos en todos los tiempos. Nosotros podremos discrepar y/o tener criterios en algunas cuestiones, más por encima de ellos, prevalecerán siempre la unión, la disciplina y el interés del país por seguir desarrollando su proceso social. La unidad, dentro de la diversidad de opiniones, es lo que refleja la obra con la que estamos comprometidos.
* intempestivamente
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