Actualizada: agosto/2005
UN ABRAZO EN BUSCA DE SU TIEMPO
Por El Diablo Ilustrado
Venezuela: 1ro de Enero de 1959. Amanece. Rosendo salta sobresaltado de la cama. Se había acostado hacía tres horas y con algunos tragos por la fiesta de año nuevo. Mira por la ventana y le toma unos segundos reaccionar. La gente baila y grita en las calles de Caracas; los autos hacen sonar sus claxon; banderas cubanas, del 26 y venezolanas son agitadas en un torbellino de abrazos. Llevaban meses esperando el momento, siguiendo los partes de guerra por Radio Rebelde. Hace unos días escucharon al argentino: “Atención columna 2, columna 2, Camilo, aquí está el Che”. Las noticias de los barbudos, entre la estática y las interferencias, llegaban como un misterio in crecendo que iba cobrando aires de leyenda: ya la invasión está en el centro de la isla. Se resistía a creerlo, pero ese tempestuoso carnaval no podía ser por otro motivo. Se tira una camisa por encima, y en pijamas y chancletas sale a la calle. Venezuela celebraba como suya la huida de Batista.
Había triunfado la revolución Cubana y una ola solidaria estremecía a la patria de Bolívar.
De inmediato decidió regresar pero el aeropuerto estaba congestionado. Ante la avalancha de exiliadoshabían reforzado la línea aérea, pero así y todo no daba abasto. Tras varios días de intentos infructuosos, logra, mediante un amigo, conseguir pasaje para el vuelo a La Haban del 23 de enero.
A la hora de partir una mujer le pide el favor de llevarle un mensaje a una señora en Cuba. La banderita venezolana que había agitado con delirio el día primero fue lo mejor que encontró para expresar su abrazo solidario a la amiga. Se la entrega a Rosendo con la recomendación y, para evitar algún olvido, escribe precipitadamente en la propia bandera:Recuerdo de la venezolana que siente la misma alegría por “Cuba Libre” por intermedio de Rosendo un abrazo a los cubanos. Elma de Zambrano. En el borde inferior de la banderita le indica a Rosendo las señas de su amiga: Sra Olimpia Mesa telf. 425658 y pone la fecha: 23-1-59
Por alguna razón desconocida, la banderita venezolana no llegó a su destinataria. Quizás se había mudado de lugar, o la mujer anotó mal el teléfono; o quizás la historia de los pueblos quiso extender ese abrazo de amor hasta un mejor momento.
Cuba: 7 de agosto de 2005. Madrugada. El nieto de Rosendo cierra la maleta para salir hacia el aeropuerto rumbo a la República Bolivariana de Venezuela. La abuela le da un beso de despedida y, le entrega un viejo y entrañable recuerdo que será como un amuleto: la banderita venezolana que traía el abrazo de Caracas que nunca llegó a darse.
Venezuela: 13 de agosto de 2003. 9.45 de la mañana. Al nieto de Rosendo lo sacan a empujones de la cama. Se acostó hace acaso tres horas y con algunos tragos celebrando, en una descarga de músicos de diversos países de América, el cumpleaños 79 del Comandante en Jefe. Mira por ventana y le toma unos segundos reaccionar. La calle es un mosaico de banderas de todos los rincones del mundo. Entre abrazos, bailes, saltos, discursos, consignas, el torbellino juvenil anuncia que nos acercamos al tiempo de la dignidad humana universal. Busca orientación en su reloj: casi las diez. Se moja la cara se viste precipitadamente y corre hacia la calle. Las noticias sobre la Venezuela de Chávez, ha ido creciendo y toma aires de leyenda en la cruzada por la victoria del amor.
10. am: Se inaugura la exposición “La isla infinita”de artistas plásticos cubanos en la Casa América, Hotel Caracas Hilton. Las obras serán donadas a Venezuela en gesto de solidaridad. Rancaño, el nieto de Rosendo, llega agitado. Uno de los cuadros expuestos, es suyo y con él vino a cumplir con un remoto encargo; echar a volar aquel mensaje para que se de por fin el tiempo de encontrar a aquella remitente con su destinataria. Para llevarlo hay en el cuadro un colibrí con las alas abiertas, como quien va a abrazar una palma. Su largo pico se empina como un asta del que hondea una banderita venezolana. Anotado, al pie de la banderita, un nombre, un número telefónico y una nota: Recuerdo de la venezolana que siente la misma alegría por “Cuba Libre…
|