
Nicolás Guillén (10/7/1902 - 16/7/1989)

La tarde con ser tan alta,
—digo, esta tarde— y azul,
es pequeña, pequeñita,
ay, qué tarde tan bajita
sin usted, sin ti, sin tú.
Estoy el mar contemplando
—digo, este mar— tan grandón,
pero es un mar chiquitito,
ay, qué mar tan pobrecito
sin ti, sin usted, sin yo.
Estoy mirando la Luna
—digo, esta Luna— brillar,
y la veo tan oscurita,
ay, qué luna tan poquita
sin con quien yo quiero estar!

¿Imagina usted, Teresa,
cómo arde su rostro grave
al resplandor de la suave
luz verde en sus ojos presa?
¿Se sabe qué luz es ésa?
¡Dios mío, sólo se sabe
que nadie en el mundo sabe,
Teresa, qué luz es ésa!
Goce supremo, Teresa,
apagarle el rostro grave
no más el instante suave
de verla en mis brazos presa.
¡Oh enigma el de la luz ésa,
de la que sólo se sabe
que nadie en el mundo sabe,
Teresa, que luz esa ésa!
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