

Esta noche alumbrada ferozmente por tus ojos
el azar hizo arder nuestros cuerpos
hasta dejarlos mojados limpios incorruptibles
La más violenta rosa de los vientos
Pálida y roja ordenanza de la furia
En mi rota camisa de fuerza
tremolas mis banderas al garete
Mujer habitada como un fuego un velamen

Y al volver los ojos
el humo
espejos
nada

Cómo olvidar entonces esa luz
que alguien ha prendido en nuestros ojos
y no echarnos el viento en brazos
y apagar su sed terrible
Ahora mismo iría a buscarte bella Eurídice
y no alzaría los ojos hasta que no se abrieran
los astros en tu rostro
lejos de las niebla
muy lejos del humo y del abismo
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