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POR UNA VIDA LEGÍTIMA

Por Miriam Ancízar

Hace poco tiempo conocí a Anika, con sus rasgos inequívocamente nórdicos y la piel enrojecida por el inclemente sol de nuestra Isla.

Por ella me enteré, con asombro, cómo en un país primer mundista el desarrollo es principalmente masculino, y se necesiten aún organizaciones como Feministiskt Initiative.

—Luchamos por un mundo en el que todos los seres humanos tengamos las mismas posibilidades de vivir una vida legítima, donde las mujeres no estemos sistemáticamente subordinadas a los hombres. La organización trabaja persistentemente en los hogares, centros de trabajo, calles, plazas, escuelas; también, desde las diferentes manifestaciones artísticas y en los medios de comunicación masiva.

En muchos países somos diferenciadas por circunstancias y recursos. Se nos atribuyen diferentes posiciones en la sociedad en dependencia de condiciones económicas, clase social, grado de educación, preferencia sexual, color de la piel o cultura.

En países altamente desarrollados muchas mujeres sufren la violencia masculina, violaciones, hostigamiento y discriminación. Madres solteras o solas viven bajo una difícil presión económica. Hay tráfico de mujeres y en Suecia crece el abismo de salarios que ya existe entre ellas y los hombres.

Las labores predominantemente femeninas son mal remuneradas, existe discriminación de la mujer a causa de la maternidad y su imagen es transmitida como objeto sexual.

SOBRE LAS PENAS IMPUESTAS A VIOLADORES Y ASESINOS DE MUJERES...

Hay en el mundo tribunales y sistemas judiciales que absuelven a hombres culpables de violación y agresión, mientras las vidas de niñas y mujeres víctimas quedan física y psicológicamente destruidas.

El sistema de poder en esos países se mantiene y se ejerce a través de la violencia y la guerra, conducentes a una distribución injusta de los recursos de la tierra y a un brutal empobrecimiento, y a la postre envenenamiento, del medio ambiente.

Feministiskt Initiativ considera que una actitud antimilitarista, de solidaridad internacional, y la voluntad feminista de realizar cambios redundará en el mejoramiento de las condiciones de vida de la mujer en el mundo.

Así, como si no viviéramos en las antípodas, con una sonrisa cómplice y un abrazo solidario nos despedimos en esta Habana mágica, que deja siempre un gratísimo recuerdo en el corazón de los que nos visitan.

 

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Actualizada: 17 de marzo/2006