HOMOSEXUALES
“Clandestinos”
con vieja historia
Por
Richard López Castellanos
Foto Sergio Abel
La
homosexualidad ha existido siempre en el
curso de la historia, y la Biblia la condenó
sin ambages, por considerarla abominable
y digna de castigarse con la muerte.
Sin embargo, en la antigua Grecia se aceptaban
ampliamente determinadas formas de homosexualidad
y bisexualidad, tenidas como naturales por
todos los estratos sociales.
El historiador de la sexología, A.
Boswell, aseguró en 1980 que muchas
de las deidades de la mitología griega
como Zeus, Hércules, Poseidón
y el héroe Aquiles están implicados
en episodios de homosexualidad. El mismo
autor dice que en la primera etapa del Imperio
Romano parece que la homosexualidad estaba
regulada por la ley, y los hábitos
homosexuales eran cosa corriente. «En
el seno de las clases más altas el
matrimonio entre dos hombres o dos mujeres
se aceptaba legal y socialmente, y varios
emperadores, entre ellos Nerón, consta
que estuvieron casados con varones»
Actualmente
ciertas sociedades aceptan las relaciones
entre personas de igual sexo, e incluso
se espera que la orientación sexual
del individuo discurra por ese sendero.
El camino de la emancipación para
los homosexuales ha sido largo y difícil.
En la sociedad occidental, donde muchos
reprueban el fenómeno, se ha visto
como “repulsivo”, “abominable”,
“degradante”, “asqueroso”,
“inmoral”, “obsceno”,
según informaciones halladas en sentencias
judiciales de procesos sonados durante la
década del 70, sobre todo en Estados
Unidos.
En 1974, la Asociación Norteamericana
de Psiquiatría dio un gran paso de
avance en la comprensión del homosexualismo,
al decidir oficialmente que no era una enfermedad.
A su vez, un número creciente de
tribunales comenzó a respaldar los
derechos civiles de los homosexuales atendiendo
al argumento básico de que la discriminación
contra las personas por razón de
sus preferencias sexuales era contraria
a la ley.
En los años 80, los homosexuales
son redefinidos en términos menos
cargados de juicios críticos como
adeptos a un estilo de vida alternativo,
miembros de una colectividad de nuevo cuño.
Hoy, a pesar de todo el avance respecto
a la tolerancia y aceptación de las
relaciones de pareja entre miembros del
mismo sexo, la mayoría de los hombres
y mujeres homosexuales se mueven en la clandestinidad.