Actualizada el día 23 de mayo/2003
 

HOMOSEXUALES

“Clandestinos” con vieja historia

Por Richard López Castellanos
Foto Sergio Abel

La homosexualidad ha existido siempre en el curso de la historia, y la Biblia la condenó sin ambages, por considerarla abominable y digna de castigarse con la muerte.
Sin embargo, en la antigua Grecia se aceptaban ampliamente determinadas formas de homosexualidad y bisexualidad, tenidas como naturales por todos los estratos sociales.
El historiador de la sexología, A. Boswell, aseguró en 1980 que muchas de las deidades de la mitología griega como Zeus, Hércules, Poseidón y el héroe Aquiles están implicados en episodios de homosexualidad. El mismo autor dice que en la primera etapa del Imperio Romano parece que la homosexualidad estaba regulada por la ley, y los hábitos homosexuales eran cosa corriente. «En el seno de las clases más altas el matrimonio entre dos hombres o dos mujeres se aceptaba legal y socialmente, y varios emperadores, entre ellos Nerón, consta que estuvieron casados con varones»

Actualmente ciertas sociedades aceptan las relaciones entre personas de igual sexo, e incluso se espera que la orientación sexual del individuo discurra por ese sendero.
El camino de la emancipación para los homosexuales ha sido largo y difícil. En la sociedad occidental, donde muchos reprueban el fenómeno, se ha visto como “repulsivo”, “abominable”, “degradante”, “asqueroso”, “inmoral”, “obsceno”, según informaciones halladas en sentencias judiciales de procesos sonados durante la década del 70, sobre todo en Estados Unidos.
En 1974, la Asociación Norteamericana de Psiquiatría dio un gran paso de avance en la comprensión del homosexualismo, al decidir oficialmente que no era una enfermedad. A su vez, un número creciente de tribunales comenzó a respaldar los derechos civiles de los homosexuales atendiendo al argumento básico de que la discriminación contra las personas por razón de sus preferencias sexuales era contraria a la ley.
En los años 80, los homosexuales son redefinidos en términos menos cargados de juicios críticos como adeptos a un estilo de vida alternativo, miembros de una colectividad de nuevo cuño.
Hoy, a pesar de todo el avance respecto a la tolerancia y aceptación de las relaciones de pareja entre miembros del mismo sexo, la mayoría de los hombres y mujeres homosexuales se mueven en la clandestinidad.

 


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