Aunque
mis conocimientos
sobre la Física son apenas rudimentarios,
sentí especial simpatía por Stephen
W. Hawking1
cuando se preguntaba si el universo
es infinito. Así lo recordé cuando recurrí
a las preguntas que generaron este artículo.
Retomar
interrogantes, aparentemente obvias,
en muchas ocasiones conduce al planteamiento
de nuevas dudas, reflexiones y
a la búsqueda de otros argumentos para
explicar las mismas realidades que han
sido objeto de estudio de las ciencias
en anteriores momentos de su desarrollo,
y que desde sus propios
lenguajes fueron etiquetadas, absolutizadas,
y vendidas como verdades.
Algunas de
las preguntas que dieron origen y desarrollo
a los estudios sobre la sexualidad y
en particular a la Sexología, continúan
replanteándose desde posiciones teóricas
diferentes, a veces excluyentes. Mientras,
ganan espacio otras inquietudes que
antes fueron rechazadas del ámbito científico
o que nunca fueron esbozadas por las
limitaciones de sus marcos de referencias
y el poder regulador de las tradiciones.
¿Qué
es el sexo? ¿Dónde
y cómo se origina?
¿Qué entendemos por sexualidad? ¿Cómo
interpretamos la diversidad sexual?
¿Cómo integrar los aportes multidisciplinarios
que nos aproximan a la comprensión de
la sexualidad? ¿Por qué la educación
sexual? ¿Cuáles son los valores conceptuales
y éticos presentes en la educación sexual?
Este artículo es resultado
de un primer
acercamiento conceptual a las relaciones
entre sexos, sexualidades y diversidad
sexual, para una investigación más profunda
de esta realidad en nuestro país,
tal vez, desde una perspectiva
de análisis
del presente histórico.
Resulta
interesante reparar en las asociaciones
que generalmente provoca la palabra
sexualidad cuando invitamos a su reflexión
en diferentes espacios grupales. Es
común escuchar la expresión "hacer
el sexo" o tal vez una más espiritual
"hacer el amor" para referirse a las
relaciones sexuales y especialmente
al coito. El mayor número de palabras
reduce la sexualidad a la genitalidad.
En
contadas ocasiones se adicionan otras
palabras como: pareja, familia, fidelidad-infidelidad,
reproducción, maternidad-paternidad,
matrimonio, expresando otras tendencias
que reducen la sexualidad al matrimonio
y la procreación.
En
el imaginario cultural de los diferentes
grupos con los cuales hemos tenido la
oportunidad de trabajar, emergen
contradicciones que dificultan
la comprensión de la sexualidad
en toda su dimensión y dinámica, al
reflejar los atravesamientos culturales
de la visión construida a lo largo de
la historia acerca de esta realidad.
La significación atribuida a esta palabra
no es un acontecimiento sencillo. Convoca
imágenes, símbolos, representaciones
que acompañan al ser sexuado en su cotidianidad.
Lo
que significan sexo y sexualidad para
cada cultura, en sus contextos históricos
concretos, está contenido en los preceptos
morales, leyes, prácticas educativas,
teorías de la conducta humana, tratados
médicos, ritos sociales, el lenguaje
popular y las expresiones
artísticas que la caracterizan.
Sexos,
sexualidades y diversidad sexual
Los
significados que actualmente se le atribuyen
a la palabra "sexo", revelan el modo
en que nuestra cultura ha complejizado
este fenómeno.
La más
antigua significación del término (siglo
XVI) se refiere a la división entre
dos universos: el masculino y el femenino.
Posteriormente, (a principios del siglo
XIX) el significado más usual identifica
la relación física entre los sexos.
Hoy se utiliza para designar tanto "un
acto como a una categoría de persona,
una práctica y un género".2
Según
el sociólogo británico Jeffrey Weeks3,
"La cultura moderna ha supuesto que
existe una conexión íntima entre el
hecho de ser biológicamente macho o
hembra (es decir, tener los órganos
sexuales y la capacidad reproductiva
correspondiente) y la forma correcta
de comportamiento erótico (por lo general
el coito genital entre hombres y mujeres)".
Esta
visión del sexo supone que las diferencias
naturales, centradas en los genitales,
son determinantes sobre los significados
del ser hombre y el ser mujer, estableciendo
una dicotomía de intereses y antagonismos
irreconciliables que le otorgan al sexo
masculino un lugar de privilegios en
detrimento de la autonomía sexual femenina.
Desde
esta posición no sólo se justifica el
"incontrolable" deseo sexual masculino
y por tanto del acto de violación, sino
también las diferentes formas de discriminación
a la mujer, etiquetada como "sexo débil"
y el rechazo a las minorías sexuales,
identificadas como "lo perverso" que
debe ser controlado, pues "lo natural",
"lo normal" es el coito genital heterosexual.
La justificación
ideológica a estos supuestos no se halla
solamente en las tradiciones cristianas,
que han dominado a la cultura occidental,
ni de manera exclusiva en otras culturas
religiosas "La sexualidad como fenómeno
contemporáneo es el producto de
la interacción de una multitud de tradiciones
y de prácticas sociales, religiosas,
morales, económicas, familiares, médicas
y jurídicas".4
La
divulgación de los escritos de los llamados
actualmente "esencialistas" del sexo
(Krafft-Ebing, Havelock Ellis, August
Forel, Magnus Hirschfeld, Sigmund Freud,
Alfred Kinsey, entre otros) avalaron
este enfoque desde la autoridad de las
ciencias. Estos investigadores, con
una perspectiva reduccionista, trataron
de explicar la compleja realidad sexual
desde una supuesta verdad interna o
esencia, ya sean los genes, los instintos,
los cromosomas y las hormonas o el inconsciente.
En
el intento por desentrañar las
verdades del sexo, establecieron categorías
y conceptos que organizan el comportamiento
sexual, al definir qué es
"correcto"
o "incorrecto", "saludable" o "dañino",
"normal" o "anormal" , llenando un vacío
conceptual que situó a la sexología
en el status de una disciplina imprescindible,
con notables influencias sobre otras
ciencias y sobre la política, ya que
pretendían entender y explicar las diversas
manifestaciones de las realidades sociales
para las cuales aún no se encontraban
respuestas convincentes.
La
producción de nuevos conceptos por la
sexología se aprecia con claridad en
el análisis histórico de la homosexualidad.
Al hacer una interesante síntesis sobre
algunos de estos estudios, Jeffrey Weeks
destaca la opinión de diferentes investigadores
sobre si existía o no antes del siglo
XIX una identidad lesbiana u homosexual
definidas. Según su criterio y apoyándose
en Michel Foucault y Lilian Faderman,
todo parece indicar que la existencia
de "lo homosexual" y "lo lésbico", fue
posible gracias a la categorización
de los sexólogos, citando algunas de
estas producciones de significados como
las que siguen: Los homosexuales constituyen
un "tercer sexo", pues tienen el alma
de una mujer en un cuerpo de hombre,
o son portadores de anomalías congénitas
por lo cual se consideran "invertidos"
o son el "sexo intermedio".
A
finales del siglo XIX aparece el término
homosexual para distinguirlo del heterosexual.
Acentuando sus distancias con respecto
a la "normalidad", los sexólogos comenzaron
a definirla, estudiar su etiología (como
supuesta enfermedad) y clasificarla
en sus más variadas expresiones: pervertido
o invertido (Ellis), pervertido absoluto
(Freud), joven desmoralizado, el fisioculturista,
el misógino, la reina de la guerra,
reina del barco (Richard Harvey) el
compulsivo, el nervioso, el neurótico,
psicótico, psicopático, alcohólico (Clifford
Allen). Alfred Kinsey propuso una puntuación
entre los dos extremos (heterosexual
- homosexual).
Frente
a las rígidas tendencias tipificadoras
que no representaban la realidad y que
lejos de enriquecer el saber científico,
fortalecían las posiciones discriminatorias,
algunos sexólogos, trataron de aportar
otros términos que intentaban alejar
el de homosexual de los significados
de perversión y monstruosidad. Así surge
el de "desviado sexual", propuesto por
Ellis. "Las prácticas sexuales se habían
convertido en el rasero con el cual
se definía a una persona"5.
La sexología en asociación con la ley,
la medicina y la psiquiatría construyó
definiciones que todavía están presentes
en el imaginario social.
La historia
de la sexualidad es mucho más compleja
de lo que la Sexología describe,
pero no puede negarse que esta disciplina
ha sido más útil que criticable, pues
abrió "el camino a modos más perceptivos
de abordar la diversidad sexual"6
Independientemente
de sus contradicciones, ambigüedades
y limitaciones,"...la Sexología ha ayudado
a codificar una 'tradición
sexual', un conjunto más o menos
coherente de suposiciones, creencias,
prejuicios, reglas, métodos de investigación
y formas de reglamentación moral que
todavía configuran la manera como vivimos
la sexualidad".7
En
definitiva, la Sexología ha elaborado
un conjunto de definiciones restrictivas,
de control sobre las prácticas sexuales,
pero a su vez, estas definiciones constituyeron
significados susceptibles de ser utilizados,
cuestionados, rechazados y desde aquí
transformados.
Sexualidad
y género.
Uno
de los conceptos elaborados por la Sexología,
de mayor repercusión científica,
social y política ha sido el de género.
En los estudios de John Money
y de R. Stoller en los años
50 y 60, se aborda por primera vez la
relación entre sexo y género, a partir
de sus trabajos con hermafroditas y
transexuales. La
definición del género como categoría,
surge de la necesidad de diferenciar
el sexo en el orden biológico, que incluye
lo genético, hormonal, cromosómico
y fisiológico y el género como
construcción sociocultural e histórica
de lo femenino y lo masculino.
El
desarrollo de esta categoría
ha permitido comprender y analizar las
asignaciones o rotulaciones que en la
historia de las diferentes culturas
se han instituído para la mujer y para
el hombre, a partir de una diferencia
sexual biológica (genitales externos),
pero que han sido utilizadas en ventaja
del género masculino.
El género
se define como..."la red de creencias,
rasgos, actitudes, sentimientos, valores,
conductas y actividades que diferencian
a las mujeres y los hombres, como producto
de un proceso histórico de construcción
social"8
Los
estudios de género demuestran la inconsistencia
de los enfoques biologicistas para legitimar
la superioridad masculina y han contribuido
a desenmascarar las alianzas entre las
ciencias y el poder. Las conquistas
de los movimientos feministas y sus
aportes científicos, también han
sido de especial importancia para desarticular
estos esquemas y propiciar la elaboración
de nuevas estrategias que ayuden a rediseñar
el lugar de la mujer y del hombre en
la sociedad.
Hacia
una nueva comprensión de la Sexualidad.
Los
avances de la antropología social,
la sociología, la psicología y
las investigaciones sexuales contemporáneas
apuntan hacia un consenso cada vez más
amplio de que en la sexualidad la variedad
es la norma y no la uniformidad. (Weeks,
1998).
La
teoría del inconsciente dinámico iniciada
por Freud, la historia de la Sexualidad
de Focault, y el surgimiento de movimientos
sociales relacionados con el sexo, como
el feminismo moderno y el lésbico -
gay, entre otros, aportan elementos
importantes para una nueva comprensión
de la sexualidad en su complejidad,
determinación histórica y diversidad.
En
consonancia con lo anterior Weeks, considera
que la sexualidad "es una construcción
histórica, que reúne una multitud de
distintas posibilidades biológicas y
mentales- identidad genérica, diferencias
corporales, capacidades reproductivas,
necesidades, deseos y fantasías- que
no necesariamente deben estar vinculadas,
y que en otras culturas no lo han estado.
Todos los elementos constitutivos de
la sexualidad tienen su origen en el
cuerpo o en la mente,
y no pretendo negar
los límites planteados por la biología
o los procesos mentales. Pero las capacidades
del cuerpo y la psique adquieren significado
sólo en las relaciones sociales".9
El
Dr. Milton Diamond, destacado investigador
norteamericano que ha profundizado en
el efecto combinado de la genética y
el entorno sobre el comportamiento sexual
y el desarrollo, plantea que (...)"la
biología actúa para fijar límites potenciales
y referencias de respuestas en cada
individuo. Estos establecen
los parámetros dentro de los cuales
la cultura y el entorno pueden ejercer
su influencia".10
La
contemporaneidad ha sido una época de
radicales cuestionamientos a las tradiciones
sexuales, sin que se hayan elaborado
nuevos referentes de cómo se piensa,
se siente y se vive la sexualidad hoy.
Esto, unido al modelo de sujeto ideológico
que se intenta globalizar, portador
de frivolidad, consumismo desbordado,
sin compromisos y que tiende a
romper con la temporalidad pone, a
la sexualidad, en un vacío
moral lleno de incertidumbre y confusión.
Estas contradicciones, no siempre visualizadas,
no pueden encontrar soluciones ni en
los viejos esquemas explicativos, ni
en nuevos absolutismos; es necesario
buscar estilos de vida que admitan y
den participación a opiniones, sentimientos
y comportamientos diversos, alternativos.
Para
estudiar la sexualidad hoy, existe un
amplio espectro de disciplinas, perspectivas
epistemológicas, enfoques teóricos y
metodológicos, la filosofía, la historia,
la sociología, los estudios étnicos,
y queer, las aproximaciones feministas,
los estudios culturales y literarios,
aportan y utilizan muy variados tipos
de conocimientos y significados, proponen
diferentes temas para la investigación
sobre la sexualidad, demostrando además,
la posibilidad de aplicación de múltiples
aproximaciones, métodos y técnicas.
Diversidad
Sexual.
Los
estudios sobre diversidad sexual tienen
antecedentes en los cuestionamientos
que hacen a la Sexología los propios
sujetos cuyas identidades sexuales ayudó
a definir. Las aproximaciones al tema
son muy variadas, por ejemplo, hay grupos
de homosexuales que se consideran a
sí mismos "minorías sexuales" , término
que también ha sido adoptado por los
travestíes, transexuales, sadomasoquistas,
bisexuales, prostitutas, entre otros.
Esta denominación tiene una fuerte relación
con la idea de defensa de derechos
que las democracias liberales promueven
y que nunca satisfacen.
Estos
estudios como formas de reivindicar
el uso peyorativo de las categorías
mencionadas, han ido dando paso a otros
más abarcadores sobre la diversidad
sexual, que tienen el propósito
de ampliar el espacio de reflexión
, debate y reconocimiento acerca de
las más variadas manifestaciones
de la sexualidad.
Aproximarse a la diversidad sexual,
está
en consonancia con las nuevas
concepciones de la sexualidad
que la reconocen
como una construcción social
y psicobiológica, mucho
más allá de la genitalidad y de
otras posiciones reduccionistas.
En este sentido la investigadora mexicana
Gloria Careaga propone considerar que
la diversidad sexual abarque tres dimensiones
para su análisis y definición: "la orientación
sexual, de acuerdo a la dirección erótico-afectiva
del objeto amoroso; la identidad sexual,
de acuerdo a la definición sexual que
adopta la persona; y la expresión sexual,
de acuerdo a las preferencias
y comportamientos sexuales que adopta
la persona"11
En
los estudios sobre diversidad
sexual, un controvertido término
es el de transexual que se inserta por
primera vez en los trabajos de Hirschfeld
en 1923 con un significado amplio, en
el cual no distingue al homosexual
afeminado, al travestí y al transexual
propiamente dicho. Este último término
definido por Harry Benjamin (1954, 64,66),
se refiere a aquellas personas
que desean vivir de forma permanente
como miembros del otro sexo, por
lo cual se sienten atrapados en un cuerpo
sexuado con el que no se identifican
psicológicamente y desean someterse
a la cirugía de reasignación sexual.
Este concepto se
va precisando progresivamente. Por ejemplo,
en 1973 (Fisk, NM) aparece el término
síndrome de disforia de género
"...utilizado para designar a la insatisfacción
resultante del conflicto entre la identidad
de género y el sexo asignado"12.
Posteriormente se abandona el término
transexual que es sustituido por
el de Trastorno de la identidad de género
y/o
sexual, y de esta manera el transexual
pasa a ser sólo una de las diferentes
formas de expresión de esta enfermedad.
En la cuarta edición
del Manual Diagnóstico y Estadístico
de los Trastornos Mentales de la Asociación
Americana de Psiquiatría (1994), se
presenta el
trastorno de la identidad de sexual
caracterizado por varios criterios:
primero, "deben haber pruebas de que
el individuo se identifica, de un modo
intenso y persistente, con el otro sexo,
lo cual constituye el deseo de ser o
la insistencia en que uno es del otro
sexo. Esta identificación con el otro
sexo no es únicamente el deseo de obtener
las supuestas ventajas relacionadas
con las costumbres culturales. Deben
existir también pruebas de malestar
persistentes por el sexo asignado
o un sentido de inadecuación en el papel
de su sexo. El diagnostico no debe establecerse
si el individuo padece una enfermedad
física intersexual (p.ej., Síndrome
de insensibilidad a los andrógenos o
hiperplasia suprarenal congenita.).
Para efectuar el diagnostico deben existir
pruebas de malestar clínicamente
significativo o deterioro social, laboral
o de otras áreas importantes de la actividad
del individuo"13.
Dada
la complejidad de este fenómeno, en
los últimos tiempos aparece un nuevo
concepto ,el de transgénero, que
incluye los diferentes Trastornos de
la Identidad de Género y además
abarca otros comportamientos sexuales
asociados a la identidad de género,
que tienen un diagnóstico impreciso.
(Lozano Suárez,
M,
Padín Calo, J.J, 2003)
Existen numerosas investigaciones, principalmente
en los países desarrollados, dedicadas
al estudio de las personas transgenéricas.
En Cuba, todavía no se han realizado.
Como
se puede apreciar, el interés
científico sobre la sexualidad
ya no centra tanto su atención en la
búsqueda de las causas de la conducta
sexual humana, sino también en sus diferentes
expresiones, contenidas en el término
de diversidad sexual.
Gloria
Careaga nos ayuda a pensar sobre lo
siguiente:"... No podemos además, desde
una óptica disciplinaria, dejar de lado
la aportación de la ética a la reflexión
sobre las manifestaciones diversas,
que ha permitido llevar la discusión
sobre la sexualidad humana más
allá de lo moral, para poderla enmarcar
en los derechos de las personas, desde
el derecho y la libertad"14
Este
panorama sitúa nuevos retos para la
Educación Sexual, de manera que no sea
portadora de los viejos esquemas que
han impedido comprender la sexualidad
en toda sus dimensiones y posibilidades.
Cabría preguntarse: ¿Para quiénes está
dirigida la Educación Sexual? ¿Sólo
para heterosexuales? ¿Sólo para niños,
niñas, adolescentes y jóvenes?. La Pandemia
del VIH-SIDA nos alerta sobre
las consecuencias de no reconocer la
existencia de diferentes expresiones
de la sexualidad y de la necesidad de
propiciar espacios educativos más efectivos
para los hombres que tienen sexo con
hombres y para diferentes grupos de
adultos, en los cuales puedan reelaborar
sus ideas, vivencias y comportamientos
en torno a la sexualidad.
Conclusiones:
Indudablemente
la sexualidad es mucho más compleja
y diversa de lo que los seres humanos
somos capaces de imaginar. La progresiva
aproximación a su estudio científico
nos sitúa ante un interesante
laberinto cuyas claves sólo podemos
encontrar en su abordaje multidisciplinario,
desde una ética humanista crítica.15
Analizar
la relación entre sexos, sexualidades
y diversidad sexual nos obliga a reconocer
las insuficiencias de los referentes
culturales que hasta el momento hemos
construido y comenzar a sustituirlos
por una visión más cercana a las realidades
humanas, basada en la necesidad de crear
y respetar nuevas normas que reconozcan
la existencia de la diversidad sexual,
con sus correspondientes derechos
y deberes, límites y posibilidades por
medio de los cuales se organiza socialmente
la vida erótica. Una visión que contribuya
a eliminar
la dominación y subordinación sexual,
como garantía de nuevas relaciones sociales
y sexuales, de nuevas oportunidades
de placer y elección.
Como
apunta Jeffrey Weeks: "La sexualidad
tiene tanto que ver con las palabras,
las imágenes, los rituales y las fantasías
como con el cuerpo. Nuestra manera
de pensar en el sexo modela nuestra
manera de vivirlo. Le otorgamos una
importancia primordial en nuestra vida
individual y social debido
a una historia que ha asignado un significado
central a lo sexual. No siempre ha sido
así. Y no será necesariamente siempre
así."16
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heredero de la cátedra de Newton en
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de Enstein. En su libro"Historia del
Tiempo. Del big bang a los agujeros
negros" Editorial Critica, del Grupo
editorial Grijalbo, Barcelona,1989,
divulga por primera vez sus conocimientos
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2 WEEKS,Jeffrey,
Sexualidad, Ed. Paidos, México, 1998,
p. 17.
3 Idem p. 19.
4
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TALASA Ediciones S.L.Madrid,1993,p.24
5 WEEKS, Jeffrey.
"El malestar de la sexualidad. Significados,
mitos y sexualidades modernas" TALASA
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6 Weeks, Jeffrey.
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mitos y sexualidades modernas". Edita
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7 WEEKS, Jeffrey.
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1998. p.19
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9 Weeks, Jeffrey.
"Sexualidad", Edita .Paidós, México,1998,
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10 Diamond, Milton,
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15 El enfoque humanista
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Científico Técnica, La Habana, 2003.
16 WEEKS, Jeffrey. "El
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Ediciones S.L.Madrid,1993,p. 20.