Pon
tu pensamiento en mi
El reportaje
«El precio de la diferencia», publicado
en la edición de agosto pasado, ha generado
polémica entre los universitarios y en
otros ambientes intelectuales del país.
Eso demuestra que la homosexualidad en Cuba es
un asunto de mucha actualidad, y también
es espinoso y molesto debido a la fuerza de tabúes
y prejuicios. En este asunto, la sociedad cubana
se mantiene en el terreno de la intolerancia,
aunque en los últimos tiempos está
más relajada, en opinión de la directora
del Centro Nacional de Educación Sexual,
Mariela Castro Espín, entrevistada por
Alma Mater.
Luis Garcés García-Espinosa, estudiante
del Instituto de Farmacia y Alimentos, de la Universidad
de La Habana, pone su pensamiento en los demás
y expone aquí sus criterios con el ánimo
de que ustedes pongan también su mente
en él y en un asunto tan sensible.
Pon tu pensamiento en mí los invita a la
polémica.
Ciudad de La Habana, 23 de septiembre de 2003
Hola,
compañeros de Alma Mater.
Soy
estudiante de la Universidad de La Habana, exactamente
del Instituto de Farmacia y Alimentos, en estos
momentos curso el segundo año de la especialidad
de Ciencias Alimentarias. Me dirijo a ustedes
porque me gustaría hacer algunos comentarios
sobre el artículo «El precio de la
diferencia», sobre la homosexualidad en
Cuba.
Es cierto que estos son tiempos muy apropiados
para dar pasos de avance en este tema tan polémico,
pero con el respeto de todas las personas que
fueron entrevistadas, que ofrecieron criterios
ciertos y válidos, considero que el tema
homosexual, desde el punto de vista legislativo,
no debe ser tratado así tan explícitamente,
pienso que el ser homosexual no pasa más
allá del carácter sexual, puesto
que es una decisión o elección personal,
que no debe llevar repercusión en la personalidad
de los individuos homosexuales, y cuando hablo
de personalidad entiéndase por orientación
profesional, intelecto, virtudes, defectos, etcétera.
Este carácter individual de una variante
de la sexualidad, excluye el hacer causa común.
Destacar los derechos homosexuales nos retornaría
a los inicios de la república, cuando surgió
el Partido los Independientes de Color, que solo
aceptaba en sus filas a personas con la piel negra.
Es muy cierto que la discriminación de
la homosexualidad debe cesar, y que se deben dar
pasos y acciones a favor de eso, pero más
que el respeto a la persona homosexual, se deben
promover acciones en pos del respeto a la libertad
individual. Y no se tome esta libertad individual
como individualismo, ni como una puerta al libertinaje.
La libertad es una medida de la responsabilidad.
Aunque no estoy de acuerdo con la tendencia de
los homosexuales a aislarse de la sociedad, hecho
al que son obligados por los tabúes machistas,
es bien cierto que este fenómeno continuará
mientras tales tabúes predominen. Sobre
estos dos problemas sí debiera trabajarse
de forma explícita, cambiando las normativas
de los clubes o centros nocturnos donde se especifica
que la entrada es por parejas, donde la pareja
ha quedado establecida como el dúo de un
hombre y una mujer, por tan solo citar un ejemplo
clásico, limitando así derechos
ciudadanos presentes en la constitución,
sobre la cual quisiera aclarar que en el artículo
42, en el que se manifiesta la ilegalidad de las
discriminaciones, está presente una etcétera,
y es que también es ilegal cualquier lesiva
contra la dignidad humana, de aquí que
discriminar a una persona por elementos concernientes
única y exclusivamente a la individualidad,
como la homosexualidad, es una lesiva contra la
dignidad humana.
Puede que existan discrepancias con mis planteamientos,
y las respeto, y me gustaría mucho sentir
una contraparte. Quisiera agregar que me parece
bueno la apertura de este tema dentro de la Universidad,
pues nosotros somos los llamados a continuar la
obra de la Revolución, e indiscutiblemente
este es un problema para resolver lo más
rápido posible.
Luis
Garcés García-Espinosa.
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