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Liderazgo estudiantil
Un humilde servicio
Por Hilario Rosete Silva
Dentro de la FederaciónEstudiantil Universitaria (FEU), el líder es aquella persona que dirige desde la brigada, célula fundamental para el trabajo de la Federación, hasta el Secretariado Nacional, pasando por las facultades, las sedes municipales, las universidades, las direcciones municipales y provinciales, y el Consejo Nacional.
En cada una de estas instancias encontramos líderes estudiantiles que destacan entre sus compañeros. Pero, ¿qué tienen unos que no tenganotros? ¿Por qué unos dirigen y otros son dirigidos? ¿A causa de qué los unos conquistaron esas responsabilidades?
En representación de la Universidad de La Habana (UH), estas y otras incógnitas las despejan, ahora, los estudiantes Omar García, Diony Sanabia y Lianet Arias, de la Facultad de Comunicación, y el profesor Armando Chaguaceda, estudioso del tema,de la Facultad de Historia; por el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE), Karel Pérez; Pablo Fernández, miembro del Secretariado Nacional de la FEU, estudiante de la Universidad de Camagüey, Maysel Castillo, de la Facultad de Arquitectura;y por el programa de la universalización de la Enseñanza Superior, Dennis Rivero y Lisanne Pérez, ambos de la sede del MINED en Arroyo Naranjo, futuros profesores generales integrales.
También participan Fernando Rojas López, alumno de cuarto año de Historia-Filosofía del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV), donde es vicepresidente de la FEU,Amaury Hechavarría, graduado de la Universidad Agraria de La Habana (UNAH), y Joan Cabo Mijares, presidente de la FEU de Cuba, licenciado del propio instituto pedagógico habanero.
Por turno, sin atacar la verdad del otro, ellos juzgan si el liderazgo es fruto o no de un hecho casual, y si las habilidades para convertirse en líder se pueden aprender. En un momento crucial, relacionan las aptitudes que más aprecian en sus dirigentes, y las motivaciones que asistirían a estos en su liderazgo.
Esta es la primera parte de una conversación que consumió una hora y 30 minutos. La segunda aparecerá en nuestra próxima edición. Pero anticipamos dos importantes conclusiones: que no abunda entre los universitarios la figura del capitán araña, y dos, que los líderes son, como diría Máximo Gómez de José Martí, «el alma del movimiento».
Piedra de toque para confirmar
Fernando Rojas López: Hoy, el líder no necesariamente dirige desde la brigada hasta el Secretariado Nacional, muchos no dirigen en ninguna instancia, pero son percibidos como líderes por la membresía. Urge consolidar y legitimar el liderazgo, es menester contar con líderes que no solo sean vistos como los cuadros que mejor enfrentan una tarea, sino que, en un sentido amplio, sean paradigmas para las mayorías.
Por el carácter del estudiantado, por la temporalidad de la etapa universitaria, el sector estudiantil es dinámico. Los líderes deberían ocuparse más de la apertura de espacios teóricos que consideren el influjo de nuestra labor en los marcos de la Federación, de la sociedad, y del proyecto social. La FEU, ¿promueve este tipo de análisis teóricos? Creo que no lo hace con eficacia, y esto incide en la falta de idoneidad de sus líderes.
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Diony Sanabia: Tenemos un enfoque positivo del líder, pero hay líderes negativos, y también sirven de espejo. Con todo, no abundan los capitanes araña entre nosotros: el llamado de nuestros dirigentes se basa en la implicación, no en el extrañamiento. Los estudiantes estiman en ellos su condescendencia, su modo de expresarse, el equilibrio entre su racionalidad y su emotividad; no basta con que suban a una tribuna, pronuncien una arenga y encaminen a las masas hacia un fin.
Las habilidades para convertirse en líder pueden cultivarse; los hechos, los contactos, las experiencias de vida y las construcciones de conocimientos nos condicionan. Por el camino aprendemos a persuadir mejor, a aumentar el grado de información que exige dicho poder de convencimiento.
Hay varios tipos de líderes: los democráticos, los autoritarios, y los que promulgan el laissez faire, dejad hacer, de los franceses. Los dirigentes debían de saber el abecé de cada tipo, y tomar de cada uno lo que pide cada tarea. Aún cuando los subordinados no compartan su ideología, ningún líder podría limitar la capacidad de pensar y debatir de sus subalternos. La comprensión de las visiones de mundo que concurren en las mayorías enriquece a los directivos, es preciso que el líder crea en las personas, aún cuando confirme que en ocasiones estas pueden mentirle.
Alma Mater: ¿Cuál sería su gran carencia como líder de la FEU en una Facultad?
Diony Sanabia: Se relaciona con esas ideas, las que todavía no incorporé del todo. La Facultad de Comunicación de la UH comprende infinidad de criterios, modos de ver la vida y rebeldías bien intencionadas pero mal interpretadas, y carga el peso de un viejo cliché: el periodista, alumno de todo y maestro de nada, se la pasa metido donde no lo llaman. No he sabido ser piedra de toque para confirmar el equilibrio de esa diversidad de colores, y, sintiéndome en extremo rojo, no supe confiar en los tonos más pálidos, cuando la práctica demuestra que igual son valiosos para el trabajo de la Federación.
La oportunidad la pintan calva
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Armando Chaguaceda: Distingo entre líderes y jefes. El jefe es el que, impuesto desde fuera, dirige una estructura sin que necesariamente su liderazgo quede legitimado por la aprobación de los dirigidos. En cambio, al líder, promovido o no por un poder extrínseco, lo asiste el sentir de la masa, porque es un guía legítimo.
En nuestras organizaciones, los dirigentes emergen por la vía de las elecciones o por la política de cuadros. Esta última suele derivar del sondeo del expediente del alumno: un joven de secundaria podría ser propuesto para ocupar un cargo en la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) porque en la primaria ocupó un puesto en los Pioneros, y luego será designado para dirigir en la FEU, porque entonces gobernó en la FEEM. Este elemento afecta el carácter democrático del proceso.
Sobre el influjo de la sucesión de las generaciones en el estado del liderazgo estudiantil no tengo mayores inquietudes. La juventud no es un segmento etario de la vida sino un estado del alma. Seremos jóvenes en tanto que interpretemos el sentir de los estudiantes y, con palabras frescas, tomadas del ámbito juvenil, los llamemos a renovar su realidad.
Si tuviese que lanzar un alerta en torno al liderazgo en nuestros predios, hablaría de dos circunstancias: teatralidad y déficit de autonomía. De cara a los procesos eleccionarios nos apresuramos en preparar un decorado; todo se «cuadra», todo se sabe antes, desde quién hará uso de la palabra hasta lo que va a decir. Luego, si bien la autonomía hay que ganársela, con jóvenes comprometidos políticamente, mas con sentido crítico, también ciertas estructuras limitan el uso de la potestad gubernativa y la institución acoge con mayor anuencia a un jefe dócil a ella, que a un líder beligerante. Ambas eventualidades se vinculan con la peculiar falta de cultura con que se acometen algunos liderazgos, y con la propagación de un único discurso, homogéneo, prestado. Con frecuencia, en los últimos tiempos los líderes de los Pioneros, la FEEM y la FEU se expresan igual, con las mismas construcciones. Es contraproducente que un niño de nueve años, con un universo estudiantil propio, hable como un miembro de la FEU.
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Dennis Rivero: La idea que se tiene acerca del liderazgo está matizada; algunos ven un líder en el joven que mejor baila, que mejor cae, que tiene más empatía con el grupo, y no en el más preparado, ni en el que busca soluciones a los problemas, por eso a veces no tenemos a la persona idónea al frente de la brigada. Para convertirse en líder, y no en jefe, el dirigente debe ser ejemplo ante sus compañeros, comprenderlos, conocer sus caracteres y características; la política es una, pero las personas son muchas. Deberíamos ganar conciencia de que el liderazgo no solo depende del líder, sino del colectivo; y de que su éxito obedece a la comprensión de los dirigidos respecto a la tarea y los argumentos que se ofrecen para acometerla. En la FEU unos dirigen y otros son dirigidos gracias al sentido democrático de la Federación. Según sus estatutos, todos los miembros tienen derecho a elegir y a ser elegidos. Con la Universalización, asistimos al despertar de potencialidades juveniles desconocidas.
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Lisanne Pérez: Poco se ha hablado de la experiencia personal. Fui dirigente estudiantil en los Pioneros, pero luego dejó de interesarme. Años después, en la universalización, cursando la carrera de Profesor General Integral, la instancia municipal de la FEU descubrió mis inclinaciones por la música, el baile, el arte y la cultura, y me propusieron trabajar como divulgadora del Consejo Municipal. Con el tiempo creció la complejidad de la tarea. Hoy, soy la organizadora de la FEU en Arroyo Naranjo y estoy agradecida de quienes me designaron. Puede que haya tenido debilidades, pero todo lo aprendí sobre la marcha. Todos merecen esta oportunidad.
Solo lo auténtico convence
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Omar García: Me interesa hablar del vínculo entre los dirigentes y los dirigidos, nexo dependiente de una comunicación entre unos y otros que hoy sufre deficiencias. Cuando los dirigentes no confían o no creen en las opiniones de los dirigidos, arrastran a los dirigidos a desconfiar y descreer de las propuestas de los dirigentes. Cuando los dirigentes no se pertrechan de argumentos, no están bien preparados e informados, los dirigidos no se convencen y la convocatoria se resiente. Cuando dirigentes y dirigidos le siguen el juego a la teatralidad de la que aquí se habló, también se afectan la confianza y la relación entre unos y otros, y se deteriora, en particular, la imagen de los dirigentes.
Buena parte de los estudiantes tienen una idea premeditada del cuadro, lo identifican por su manera de vestirse, de sentarse, de proyectarse, de dirigir los debates. Por eso, cuando en el primer año de la carrera, sin tiempo para conocerse, llegan las elecciones, los muchachos eligen a aquel que tiene aspecto de cuadro, aunque no tenga madera de líder. Todos estos factores dañan la aptitud de los dirigentes para interpretar al estudiantado, y esa falta de representatividad disminuye, a su vez, la eficacia del liderazgo. Algunos se preguntan si la FEU los representa bien, lo cual deja mucho que desear sobre su sentido de pertenencia. Es preciso atraerlos, impedir que se alejen, frenar la agudización de los fenómenos descritos. Urge liquidar el temor al debate y a la diversidad de criterios. Tal vez un Consejo Ampliado de la FEU en la UH se extienda durante una hora y al final no se planteen los temas candentes, los que interesan a la mayoría de las facultades. ¿Qué podrá decirles a sus estudiantes el jefe de brigada que asistió a esa reunión?
Por suerte, la escena dibujada no está generalizada, no debo sembrar pesimismo, hay un balance entre buenos y malos dirigentes. La línea del liderazgo en la UH a través del tiempo, simularía una ola con crestas y caídas. Pienso que, después de una baja, ahora estamos en un alza, mas no hemos mejorado todo lo que quisiéramos.
Alma Mater: Se ha hablado de la idea que tienen los estudiantes sobre el cuadro y de cómo lo identifican. Aquí tenemos una inquietud: en entrevistas concedidas por muchos dirigentes a los medios de prensa, se observa un montaje lingüístico común, erróneo, que, por ejemplo, en la frase «quisiera decir tal cosa», olvida la conjugación adecuada del verbo y comienza por el infinitivo: «Decir tal cosa...» Así no se habla el español.
Armando Chaguaceda: Con esto están responsabilizadas estructuras que nosotros mismos repetimos. El adjetivo de modesto, por ejemplo, debe aparecer en cualquier biografía donde presentemos a un cuadro, y todo porque si fuese autosuficiente tendría problemas.
Alma Mater: Es que el líder debería ser auténtico. La autenticidad se respira.
Joan Cabo: La FEU tiene mucha historia, es la organización más antigua del país, fundada antes que el Partido Comunista de Cuba y la Unión de Jóvenes Comunistas. Su objetivo siempre fue representar al estudiantado, y para que funcione como es debido, sus líderes deberán mantener, ante todo, el contacto diario con las bases, y saber qué piensa y de qué habla el estudiante. El dirigente que se mantenga encerrado en su oficina está perdido, sería erróneo trazar políticas desconociendo el parecer de las brigadas. En el vínculo con las masas radica el éxito de la formación del líder.
Es bueno publicar nuestras reflexiones en Alma Mater, promover el diálogo, contar con espacios como este. Los brigadistas menosprecian el valor de la organización porque los dirigentes no logran responder, en determinado momento, a sus reales inquietudes. ¿Saben los estudiantes que la FEU tiene potestad para sancionar a un profesor que, por ejemplo, carezca de pedagogía, abuse de su cargo o suspenda a un alumno sin causa justificada? Sí, la brigada puede estipular la separación de un mal profesor... También yo siempre tuve mi concepto de lo que debe ser el líder. Salvo excepciones como Fidel Castro, Ernesto Guevara y otros grandes, nadie nace con una cualidad que permita asegurar que se convertirá en dirigente. Es la propia vida quien te va dando la posibilidad de ocupar ese puesto, por tu prestigio, tus valores humanos y tu sentido de la responsabilidad. El liderazgo es algo que se gana, y el primer requisito para lograrlo es no tener deseos de llegar a él. Quien llegue al liderazgo a base de desearlo, clasificaría como líder negativo, adjetivo que tampoco comparto totalmente. Asimismo, quien aspire a un cargo pensando en beneficios personales, va al fracaso. Yo me gradué del ISPEJV, donde estudia Fernando e impartió clases Chaguaceda, y ahora me gustaría estar en el aula frente a los alumnos, igual que Pablo, virtual ingeniero civil, partícipe del debate, miembro del Secretariado Nacional, sueña con construir un puente o un edificio. Nosotros no dirigimos en la FEU porque queremos, la responsabilidad nos la dieron los estudiantes, la obligación es con ellos, con la patria y con la Revolución, el liderazgo es un servicio que prestamos al prójimo, estamos aquí para servir, la virtud cardinal de un líder estudiantil se mueve entre la sinceridad, la honestidad y la sencillez, actitudes que nutren la esencia renovadora de un revolucionario.
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