|
ESTUDIANTES EN EFICIENCIA ENERGÉTICA
ASALTO UNIVERSITARIO AL DESCONTROL
Por Alfredo Carralero Hernández
Fotos: Edgar Batista Pérez
Con la vista puesta en todo aquello que sea por un mayor control, eficiencia y ahorro, cerca de 300 jóvenes universitarios tomaron por asalto un buen día, varios puestos clave del sector azucarero en la oriental provincia de Holguín.
Sin experiencia alguna en registros y mediciones, los educandos llegaron casi de improviso en febrero y en solo unas horas demostraban ya cierto dominio en los índices de consumo de combustibles en tractores, camiones, combinadas y hasta en locomotoras...
A darles nuestro apoyo… dijeron quienes se interesaron por su presencia en campos cañeros, pelotones de cosecha mecanizada y centrales azucareros, en medio de una zafra que requería por encima de todo, un uso racional de los portadores energéticos.
Se trataba de La Operación Zafra, encomendada por la máxima dirección del país a la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), y que resultaba una de las tareas más complejas en el orden laboral y económico asignada a los estudiantes universitarios cubanos en estos tiempos.
Todo fue como un aviso, recuerda la mayoría de esa avanzada, la cual en los finales mismos de la Misión repasaba una y otra vez cómo sus integrantes acogieron tamaña responsabilidad, sin apenas conocer por donde transitarían durante meses en busca de reservas y cuentas escondidas.
RESULTADOS EXTRAORDINARIOS
A finales de enero del 2006 se oyeron rumores en los centros universitarios holguineros de una movilización especial sin distinción de carreras, ni de años, pues sería para todos y bajo las mismas condiciones.
El dos de febrero se inició a pleno campo y entre centrales azucareros la operación estudiantil, que se extendió por más de cuatro meses con extraordinarios resultados, sobre todo por la efectividad de la labor realizada y el despeje de muchas incógnitas en cuanto a los excesivos consumos de combustibles.
Por múltiples motivos, el sector azucarero nacional se incluye entre los de mayor consumo energético en su proceso productivo, justificado en unos casos y en otros no, e incluso en las variantes que lo respaldan hay grietas donde el escape es abrumador.
En el terreno del derroche y el descontrol fue precisamente donde se concentró la atención de los estudiantes universitarios, no para imponer, ni suplantar, sino para demostrar que lo normal para muchos era y es anormal, inverosímil, injustificado y fuera de sentido común.
Nadie da fe de racionalidad cuando equipos destinados al tiro de caña, como tractores y camiones, gasten combustible hasta 10 veces por encima del necesario para el trasiego de la gramínea desde el campo hasta los centros de recepción, o que cientos de esos medios permanezcan encendidos largas horas sin aportar nada.
FRENTE AL DESCONTROL
Jorge Salgado, un estudiante de segundo año de Ingeniería Civil de la Universidad Oscar Lucero Moya, de Holguín, confiesa que de tractores y combinadas no sabía nada y mucho menos del combustible que debían consumir por la cantidad de caña cortada y transportada.
Tras recibir las indicaciones generales impartidas acerca de la misión a cumplir, llegó junto a otros 46 jóvenes a la empresa azucarera Fernando de Dios, la de mejor comportamiento en la zafra holguinera, y de pronto se vio midiendo con un listón de madera la gasolina y petróleo en los tanques de los equipos en zafra.
«Muchas veces, rememora, me sentía incómodo, pues al principio no éramos muy bien vistos por los operadores y camioneros por eso de estar controlando y revisando el combustible.
«Pasados los días ya éramos otros, relajados y con confianza en lo que hacíamos y entre los integrantes de los pelotones, subraya Yoandro Gómez, coordinador del grupo, cuyos medios de corte y tiro acumulaban un sobre consumo superior a los ocho mil litros de combustibles.
«Lo más estimulante, es la comprensión por parte de los directivos del Ministerio de la Industria Azucarera MINAZ y de los propios trabajadores de esa empresa, quienes al final de la Operación registraron un ahorro de 200 mil litros de gasolina y petróleo en comparación con la zafra anterior, incluso inferior a esta en volumen de azúcar producido.
«Todo coincidió —afirma— y es que el descontrol era la causa del gasto excesivo y sin respaldo productivo en las diferentes áreas y actividades del sector en Holguín, una de las provincias más azucareras de Cuba.»
Ya en el final de su misión Adrián Milán, alumno de segundo año de Ingeniería Mecánica, afirma que desearía volver, «porque aquí he aprendido mucho, en apoyo al Programa Energético de Cuba.
«Regreso a la Universidad con vivencias muy útiles, desde haber aprendido a medir la efectividad de motores eléctricos y conocer los efectos negativos de averías, hasta definir las causas en sobreconsumo de agua en los diferentes procesos productivos del ingenio», asegura.
COMPARTIR JORNADAS DE SOL A SOL
El Puesto de Mando de la Misión estudiantil semeja un pequeño laboratorio, donde las pruebas dan fe de nuevas revelaciones, de hechos consumados y de las posibilidades de curar a tiempo un mal que amenazaba con extenderse más allá de la aparente normalidad.
En los ajustes y cuentas finales se encuentra Leonardo Arias, coordinador provincial de la Misión, quien apela a ese don de la memoria para detallar todo lo que en apoyo a la eficiencia energética brindaron los estudiantes universitarios de Holguín en cuatro meses.
«Era tan normal, apunta, que las tarjetas de control de combustible apenas se tocaban en muchas unidades del sector, lo cual originaba gastos al por mayor sin que nadie le pusiera coto a ello.
«Muy generalizado era el usode los medios de transporte estatales para cuestiones particulares y la instalación de tendederas eléctricas en viviendas y hasta en comunidades.
«Eran frecuentes el empleo del servicio eléctrico del MINAZ por parte de personas y entidades ajenas a esta rama, así como las pérdidas de crudo en grandes cantidades por falta de vigilancia y de exigencia en los trenes y patios de los ingenios», nos dice Leonardo.
En contra de todo ello estuvo la Misión Universitaria, cuyos miembros se fueron al campo, en una movilización distinta a las de otros tiempos, a convivir junto a los azucareros en cañaverales y centrales, a compartir jornadas de sol a sol, de domingo a domingo, de lluvias y de claros resultados económicos.
Solo en materia de portadores energéticos, la Misión en Holguín contribuyó al ahorro de una cifra superior a los 700 mil litros de combustibles respecto al volumen invertido en la anterior contienda.
Fueron cuatro meses de clases prácticas y de vivencias en aulas a cielo abierto en la mayoría de los casos, de análisis y debates contra lo mal hecho y de asalto a los excesos y descontroles en un sector de mucho peso en la salud económica nacional.
|