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UNIVERSIDAD EN EL SIGLO XXI
Por Jorge Sariol
¿Quo Vadis Magíster?
En el V Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria —FEU: ¡aquí estoy yo!—uno de los muchos conceptos debatidos fue la condición presencial de la enseñanza superior. La asistencia obligatoria a clases —con su temible 20 por ciento de ausencias— parecía inamovible en la concepción curricular; tenía que ver, entre otras razones, con la formación de valores, y con la posibilidad de que el profesor pudiera ejercer mejor su trabajo en el colectivo —y el colectivo, en sí mismo— como forma suprema de socialización. Un Congreso después —el sexto: ¡Con las ideas en lo más alto!—, la «presencialidad»mantuvo su condición inalterable.
El VII Congreso de la FEU —¡Somos un ejército de luz!— llega ahora con otra dramaturgia en momentos en que no ha terminado de reescribirseel libreto: han volado en pedazos un montón de esquemas, casi todos discutibles pero igualmente funcionales;y otro montón de conceptos, casi todos válidos, pero igualmente perfectibles.
En medio de todo, el «viejo» profesor —el «viejo» concepto del académico que desde el estrado dispara sapiencia graneada— ha tenido que despojarse del ropaje Magíster Dixit. Algunos docentes se sienten desnudos, y hay quien inicia un pataleo aristotélico.
Cambiar lo que tenga que ser cambiado, sostener de la academia lo útil,parecería un axioma kantiano, pero antes y después de don Emmanuel, la razón pura era —y sigue siendo—, alambre de púas que separa el terreno de la lógica del dela metafísica.
¿Dos, tres universidades?Tal vez ahora deberá llamarse «diversidades».
Junto al clásico proceso docente educativo se ha desbordado la universalización de la enseñanza, mientras la universidad virtual—en la que el sustento tecnológico es casi el antagonista de la historia, pues sin él los buenos no tienen lucimiento—, espera tomar posesión por derecho de conquista. Para muchos, se extinguirá la «escolástica de los novecientos» que todavía cabecea en unos cuantos campus universitarios.
En el modelo de la municipalización de la universidad, el estudiante debe asumir activamente su propio proceso de formación con apoyo cercano de un tutor y un mínimo de actividades «presenciales». La responsabilidad individual y la motivación por la carrera seleccionada tienen más peso que el magisterio ejercido por el mejor académico del mundo.
Evidentemente, en la nueva sociedad del conocimiento y la información, se necesita comenzar por crear —en todas las modalidades de la enseñanza superior cubana—una verdadera cultura de la autogestión.
LAS PARADOJAS
Un estudiante de 5to. año deVeterinaria prefiere estar en la granja antes que resistir en un aula la soporífera conferencia de fulano. Le interesa más el aspecto práctico; lo demás puede buscarlo en los libros. Pero a las conferencias de Mengano no falta. «Son agradables. Siempre se aprende, pero la realidad es que no hay libros y no tengo acceso a Internet. Por dónde voy a tener los conocimientos.»
Un estudiante de segundo año de Comunicación Social en una Sede Universitaria Municipal (SUM) de Alamar duda que su profesor tenga el mismo nivel que uno de la Universidad de La Habana. «Allí son “doctores”.El nuestro es bueno, pero es un tutor; además estudiar en bibliotecas es cosa de postgrado.»
A la falta dela cultura de información se agrega la realidad de que en las SUM los estudiantes solo poseen el libro básico de la asignatura y su guía de orientaciones.
En tal universo de lo diverso se precisa de toda una base de datos, de ciencia, arte y sociedad, una verdadera montañade catálogos, libros y artículos electrónicos, resultados de investigaciones, memorias e informes científicos que apoyen las diferentes asignaturas en curso, noticias y boletines, bibliotecas locales, regionales, nacionales y mundiales, referencias, periódicos y revistas; reales o virtuales o ambas cosas.
Se dice que al menos en su mínimaexpresión,en casi todas las facultades rectoras de las universidades —donde la «presencialidad» sigue siendo obligatoria hasta tanto no llegue el plan D—hay bibliotecas especializadas con diversidad de recursos de información, impresos y electrónicos.
La larga ascensión del profesor instructorhasta el Doctor en Ciencias, enfrenta nuevas contradicciones. La «nueva concepción» del docente, aquel que en la sencilla SUM genera sistemáticamente información y conocimientos, es hoy solo una semilla.
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