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RECREACIÓN, TEMA CANDENTE
SANTIAGO DE CUBA. ENTRE RETOS Y SOLUCIONES
Por Indira Ferrer Alonso y Dariela Gámez Paz,
estudiantes de Periodismo
Especial de la AIN exclusivo para Alma Mater
«No todo lo que brilla es oro»; por muy bien que las cosas aparenten estar, en ocasiones. Tras esa fachada hay un cúmulo de dificultades en espera de soluciones. Hablar de la recreación en el entorno universitario santiaguero resulta, más que un tema para la reflexión, una manera sutil de descubrir ciertas deficiencias en las que no solo se encuentra inmersa la dirección de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), sino también la masa de esa organización. Por cuestiones de presupuesto, lugar, capacidad y hasta falta de iniciativas, la recreación y el uso provechoso del tiempo libre de los estudiantes universitarios santiagueros se ha hecho cada vez más difícil.
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Los centros de esta enseñanza en Santiago de Cuba ofrecen opciones recreativas en diversas etapas del curso: los festivales de artistas aficionados están entre los más populares.
Corren la misma suerte los eventos deportivos entre las facultades, pues no atraen a un gran número de estudiantes.
Las muy seguidas «recreaciones» en la residencia estudiantil son las más frecuentes, no obstante sirven de espacio a prácticas que las alejan de ser un modo sano de diversión. La dirección provincial de la FEU otorga reservaciones en unidades para el ocio, mas la cifra de cupos es muy limitada y se prioriza a los estudiantes destacados en las tareas de la Revolución, según comentó a Alma Mater Osvaldo Pupo, presidente provincial de la organización. Es obvio que esas reservaciones no sean suficientes para los más de 27 mil estudiantes en Santiago de Cuba, por lo que la mayoría no las considera entre sus opciones recreativas.
PROBLEMAS Y LIMITACIONES
«La FEU organiza pocas actividades; las hay muy buenas como las galas y otras como los juegos deportivos y las películas que ponen en la sala de video. Pero, incluso, de esas pocas, a veces no me entero», nos confesó Laura Ramírez, alumna de Defectología.
«He ahí una de las principales deficiencias de la FEU, que conlleva escasa variedad de opciones e insuficiente divulgación de las actividades», añade.
También nos decía Karel Pérez Maura, de primer año de Psicología: «Casi nunca participo en las actividades de la FEU. No es que me sean indiferentes, es que nos falta información. Si acaso te encuentras un papelito que anuncia algo o lo dicen en la radio base, sin mucha audiencia.»
Opiniones similares son frecuentes entre los universitarios de este territorio oriental. En busca de respuestas acudimos a Raúl Vega Cardona, presidente de la FEU en la Universidad de Oriente:
«En cuanto a la divulgación hay dificultades: en estos momentos la radio base está rota, hemos tenido que renunciar al uso de los carteles en las paredes. Muchas veces hemos intentado crear un periódico universitario, mas por problemas de recursos no lo hemos conseguido.
«Por todo esto se nos ha hecho difícil promover nuestras actividades», subraya. Lo cierto es que por una u otra razón el problema existe, pero lejos de justificar las carencias, por qué no buscar alternativas con los escasos medios que se tienen, si otro tipo de actividades son ampliamente difundidas.
BUSCAR NUEVOS ESPACIOS DE RECREACIÓN
Otra pieza dentro del rompecabezas es la poca identificación de los universitarios con su organización, de manera que aun cuando las actividades se divulgan, son muchos quienes no participan en ellas porque simplemente no les interesan.
«De vez en cuando voy a las recreaciones programadas para los becarios, aunque pasa tiempo sin que se hagan. El resto de las iniciativas que hace la FEU no me interesan, además casi nunca me entero de las que se organizan», puntualiza Ridelvis Parada Castillo, de segundo año de Contabilidad.
Actualmente es un problema el escaso sentido de pertenencia que tienen los jóvenes de su organización, siempre en espera de que las propuestas vengan de la dirección, descartando la posibilidad de proponer y realizar sus actividades. El uso sano y útil del tiempo libre de los estudiantes debe ser responsabilidad del grupo.
«En mi tiempo libre leo, escucho música y disfruto con mis amistades. Hago ejercicios, juego fútbol, y pertenezco a un grupo de teatro de mi facultad. Participo en algunas actividades de la FEU y pienso que las opciones son pocas. Por eso me gustaría que organizaran encuentros deportivos durante todo el año o competencias de rueda de casino», es el criterio de Humberto Soto, estudiante de Psicología.
Por su parte, Yanara Pérez, de Ciencias Farmacéuticas, también quisiera que se hicieran galas artísticas durante todo el curso y encuentros de conocimientos entre las Facultades y las carreras, «para incentivar la emulación y el dinamismo dentro de la Universidad.»
Tras valorar estos disímiles criterios de estudiantes santiagueros, a los autores, e igualmente a los alumnos universitarios, les queda la impresión de que crear nuestras propias actividades no debe convertirse en una utopía.
Buscar espacios de recreación sin que medien el alcohol, el cigarro y conductas desagradables sería una opción inteligente para emplear el poco tiempo que queda después del estudio.
Se fortalecerían así nuestras relaciones en grupo y comenzaríamos a solucionar las deficiencias que existen en la recreación.
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