CUANDO ECHEVERRÍA FUE PRESIDENTE
LA FEU DE JOSÉ ANTONIO
Por Hilda Berdayes García
Fotos: Abel Ernesto y archivo de Juan Nuiry
Juan Nuiry Sánchez vive en el último piso de su edificio. La primera vez que lo visité había apagón. Él, atento y preocupado, ya me lo había advertido con una temprana llamada a mi casa. Fue una subida de ocho pisos por oscuros y desconocidos vericuetos. Pero valía la pena. Porque además del reconfortante paisaje del malecón habanero que se divisa desde su hogar, la carismática personalidad del anfitrión promueve el diálogo abierto, sin protocolos.
Protagonista de importantes sucesos de la década del 50, Nuiry ocupó responsabilidades en la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), como secretario general, vicepresidente y presidente de la organización desde 1955. Junto a José Antonio Echeverría participó en la famosa Carta de México, en 1956, y combatió en las acciones del asalto al Palacio Presidencial para ajusticiar al tirano Fulgencio Batista, el 13 de marzo de 1957.
Más tarde, luchó en la Sierra Maestra en la Columna Uno, al mando de Fidel Castro, y culminó la guerra de liberación como capitán del Ejército Rebelde.
Diplomático en Alemania e Italia durante largos años, actualmente Juan Nuiry es Profesor Titular de la Universidad de La Habana, subdirector de la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz y, desde el 2005, presidente de la cátedra José Antonio Echeverría en la Universidad.
Ameno y de fácil palabra, presto a la carcajada cuando narra algo jocoso y con una envidiable vitalidad a sus 70 años, Nuiry representa un caudal de interesantes anécdotas, por ser testigo excepcional de parte de la historia cubana.
Acudimos a él con motivo de celebrarse este año el aniversario 50 de la elección de José Antonio Echeverría como presidente de la FEU. Nadie mejor para documentarnos que quien fuera su compañero de lucha y el vicepresidente de aquel secretariado electo en 1955.
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¿Cómo era la Universidad en el contexto histórico y político del país, previo a la llegada de José Antonio a la presidencia?
La Universidad de La Habana siempre se caracterizó por su rebeldía ante los desmanes políticos y la situación social, y por defender su autonomía. Ahora bien, la lucha del estudiantado cubano en la década del 50 se enmarca en un proceso ascendente, luego del golpe de Estado perpetrado por Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952 año en el que se hace más fuerte, pero la lucha se radicaliza más aún con la llegada de José Antonio Echeverría a la presidencia de la FEU de la Universidad, en abril de 1955.
Déjame aclararte que ya antes, en el 1954, José Antonio figuraba como presidente, pero por sustitución reglamentaria, no por voto directo y secreto… Después explicaré esto.
Como te decía, cuando ocurre el golpe del 10 de marzo, el único centro de altos estudios en Cuba era la Universidad de La Habana. La de Oriente estaba en sus inicios. Allí era más fuerte el movimiento revolucionario estudiantil en los institutos de segunda enseñanza o preuniversitarios, como se llaman ahora. Por eso, los jóvenes de las provincias tenían que venir a La Habana. Eran los estudiantes más radicales y la mayoría vivían en casas de huéspedes. Esto también implicaba una táctica de lucha por parte de la FEU a la hora de promover huelgas estudiantiles. Tenían que ser breves. Si se alargaban mucho, los estudiantes del interior debían regresar a sus pueblos, no podían quedarse aquí sin hacer nada… Además, siempre se trató de mantener abierta la Universidad, porque era un centro de conspiración. Si nosotros cerrábamos la Universidad se perdía una parte del estudiantado, fundamental en la lucha…
Sobre el compromiso de lucha y la autonomía, resulta interesante leer la declaración de principios de la Federación Estudiantil Universitaria a raíz del golpe del 10 de marzo del 52. Quiero hacer referencia al párrafo ocho:
“El estudiantado cubano mantendrá su acatamiento y reverencia solamente a los símbolos que los mambises nos trajeron ensangrentados del campo de batalla por la libertad: nuestro himno, nuestro escudo, nuestra bandera y la estrella solitaria. Nunca como en esta contingencia cobran categorías históricas estos símbolos. Queremos una República libre de mediatizaciones extrañas y de mixtificaciones internas.”
O sea, que antes de 1959 el movimiento estudiantil liderado por la FEU no estaba ligado a nadie ni pertenecía a ningún partido político. Esto se ve a través del proceso. Luchábamos, no solo por derrocar a Batista, sino para que una generación nueva llegara al poder, sin complicidad con los viejos partidos que estaban desprestigiados y sin ningún sostén revolucionario.
Como FEU éramos una institución que no tenía complicidad con el pasado, solamente abrirnos al futuro con el mandato que nos habían dado los estudiantes. Esto es muy importante.
En el escenario cubano después del golpe del 10 de marzo, la juventud universitaria representaba una fuerza progresista y radical, inconforme con la situación imperante en el país y con arraigadas raíces antimperialistas. Con el arribo de José Antonio Echeverría a la presidencia de la FEU, se traza una línea ascendente dentro del movimiento estudiantil y se inicia un período de radicalización. Cada vez que el gobierno de Batista tomaba alguna medida o dictaba una ley que afectara a obreros, a campesinos, al pueblo o al país, allá salían los universitarios con la FEU a protestar, dar mítines, hacer marchas o huelgas…
Había una rápida respuesta del estudiantado
Sí, la respuesta era inmediata, un continuo hostigamiento contra los desmanes de la dictadura batistiana, teniendo siempre como guía la lucha armada en el plano nacional, pero sin desligarse tampoco del acontecer internacional. Eran cotidianos los actos de solidaridad y el respaldo de la FEU y los estudiantes con el Puerto Rico de Albizu Campos o la Guatemala de Jacobo Arbenz y el repudio a sátrapas latinoamericanos como Trujillo, en la República Dominicana, y Stroessner, del Paragüay…
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Arriba, el abrazo a José Antonio al salir electo presidente de la FEU. Abajo, Juan Nuiry, quien con su actitud honesta al votar aseguró la presidencia de Echeverría.
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Hablemos ahora de las elecciones…
Sí, pero espérate. Primero déjame explicarte algunas características de la Universidad. Existían, antes de 1959, 13 Escuelas o Facultades. Cada una tenía un Decano, elegido por el claustro de profesores del centro. Por tanto había 13 decanos que representaban a sus respectivas facultades en el Consejo Universitario, el más alto organismo de dirección de la Universidad, integrado también por el Rector, un vicerrector y el secretario general. La elección del Rector, el vice y el secretario se hacía a partir de los 13 decanos. Es decir, entre esos profesores se elegían los tres más altos cargos de la dirección universitaria… De igual manera, las asociaciones de alumnos en las Facultades elegían cada año un presidente y un vicepresidente, quienes eran miembros oficiales de la FEU…
¿Los alumnos no eran miembros?
No, los alumnos, a partir del segundo año de la carrera, tenían derecho a ser electos, pero solo figuraban como miembros de la FEU los 13 presidentes y vicepresidentes elegidos en las correspondientes Escuelas. Ellos representaban a los alumnos y entre esos 13 presidentes de la FEU se elegía después al presidente, vicepresidente, al secretario general y los restantes miembros de las secretarías que conformaban la dirección de la FEU en la Universidad. En estas reuniones que eran a puertas abiertas, excepto en algunos casos por razones de seguridad, los alumnos podían participar con voz, pero no tenían voto… Y el presidente de la asociación de alumnos que alcanzara siete, de los 13 votos, tenía mayoría y salía electo presidente del alto centro docente.
Que quiero decir con esto. Para ser presidente de la FEU tenías que ser presidente de una Escuela y cumplir con el reglamento establecido. ¿Cuáles eran los requisitos? Primero, ser alumno oficial, que asistiera diariamente a clases. Los estudiantes “por la libre”, que solo concurrían a exámenes y a algunas clases como oyentes, no tenían derecho de ser electos. Segundo, sacar el máximo de las asignaturas del año anterior. No se podía repetir el curso. Y como tercera condición, cuando el alumno se graduaba dejaba de ser dirigente. ¿Por qué? Para evitar que se eternizara en la presidencia. Había que ser alumno en activo…
¿Y no había reelección?
Sí, podían reelegirlo, pero mientras estuviera estudiando… Por ejemplo, si un alumno salía electo presidente en el segundo año y su carrera era de cinco, lo podían reelegir hasta tres veces. Pero al graduarse concluía su responsabilidad. Y este requisito era de estricto cumplimiento.
Como te explicaba. La presidencia de la FEU en las Escuelas se elegía por el voto secreto y directo de los alumnos. Los estudiantes del primer año no podían ser presidentes, porque las clases empezaban en septiembre y las elecciones se hacían entre enero y febrero, y tenían muy poco tiempo en el curso para familiarizarse con la Universidad, conocer bien a los alumnos de los restantes años y darse ellos a conocer… Una vez elegidos los presidentes de las 13 Facultades se hacía la elección del presidente de la FEU, su ejecutivo y el secretariado, con la presencia del Rector y su secretario general.
Déjame decirte que la elección del presidente de la FEU era muy notoria, una noticia de primera plana en todos los medios de comunicación, seguida por el estudiantado y todo el país. El presidente de la FEU era un personaje a nivel nacional, por la fuerza y la hegemonía que tenía la Universidad de La Habana.
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Sé que el acceso de Echeverría a la presidencia de la FEU fue reñido y usted jugó un papel decisivo en esas elecciones. ¿Cómo sucedieron los hechos?
En el año 1954 asume la presidencia Germán Moré, que era presidente de la Escuela de Pedagogía, pero renuncia poco después y lo sustituye su vicepresidente, Benigno Arbezú. Benigno se gradúa dos meses más tarde y entonces, por sustitución, le corresponde la presidencia a José Antonio Echeverría, que figuraba en ese ejecutivo. Esto ocurre el 30 de septiembre de 1954.
A principios del año siguiente, José Antonio va a las elecciones por la presidencia. Se producen varias votaciones y no había acuerdo por empate entre los candidatos, por lo que se trata de buscar un arreglo. Entonces Leonel Alonso, el candidato oponente, me manda un recado de que me cede sus votos para que yo votara por mí y obtuviera la presidencia de la FEU…
Una forma de tentar su vanidad…
Eso parecía. Entonces, cuando llegamos frente al Rector, Alonso plantea que para fortalecer la FEU y que el presidente saliera por unanimidad, él me proponía y pedía que los seis votos para Echeverría se transfirieran también para mí. Yo le digo que no estoy de acuerdo, porque había ido allí para votar por José Antonio y la solución que se estaba buscando no era la más correcta. De todas maneras Alonso persistió en cederme sus votos, pero como yo elegí a José Antonio, este obtuvo la mayoría de siete votos y yo seis… Jaa, ja, ja. Hasta última hora estuvo Alonso votando por mí. Esto fortaleció a la FEU y demostró que no había problemas de protagonismo.
José Antonio ocupó la presidencia por casi dos años, ya que accede al alto cargo en abril de 1955 y muere en las acciones del 13 de marzo de 1957. No obstante, su impacto en la Universidad fue tremendo. ¿Qué opina usted de esa breve, pero fecunda trayectoria?
Ya desde los inicios José Antonio demostró que era el líder indiscutible del estudiantado. Cuando sale electo era un líder en desarrollo. Su consolidación ocurre hacia finales del 55 y durante el 56, que se destaca por su arrojo, su valentía y también por sus ideas. Porque José Antonio era un hombre de pensamiento, que nunca descuidó el arte y la cultura en todas sus manifestaciones, a través de la Dirección de Cultura de la FEU, así como también se preocupó por el deporte. Fue, como decimos hoy, un dirigente integral, que no descuidó ninguno de los aspectos de sus funciones. Fue un hombre de un pensamiento muy profundo…