MOVIMIENTO DE ARTISTAS AFICIONADOS DE LA FEU
GAUDEAMUS IGITUR*
Por Jorge Sariol
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Entre muchos integrantes de los grupos de aficionados de la Federación Estudiantil Universitaria,pueden escucharse hoy intercambios como estos. ¡«Oye, no puedo ir al ensayo, mañana tengo prueba!», «Queríamos ir al Instituto Superior de Ciencias Agropecuaria de La Habana (ISCAH), pero no conseguimos transporte», «¿A La Corea? Para qué desgastarse en ir, si allí lo que oyen es reguetón».«¡Ay, no cojas lucha, ya el festival pasó y la facultad quedó primera en la emulación», «¿Cómo?, ¿Otra vez problemas con el audio?, ¡ A este paso vamos a tener que dedicarnos a la pantomima!» «Que se estén tranquilo, que ellos va a graduarse de ingenieros; si quieren más que se vayan al Instituto Superior de Arte! (ISA)».
Recelo de aquel adagio popular que insinúa “los artistas tienen―como los sexólogos ― la triste suerte de trabajar donde los demás se divierten”.
En lo que concierne a los artistas ―al menos los que son por afición―, el aserto es discutible; cualquiera que a su paso por la Universidad integrara un grupo de aficionados, de seguro conoció la buena suerte del placer del arte hecho por amor en una etapa irremplazable de nuestras vidas, en la que se disfrutó y se hizo disfrutar a los demás. Eso, si se lo tomaron en serio.
Pero en la mayoría los jóvenes predomina la idea de que diversión ―lo que se dice diversión a pulso― , es: discoteca, fiesta, discoteca, playa y otra vez discoteca, propuestas evidentemente tentadoras, pero sucede que en los tiempos que transcurren son demasiados tentadoras, y las más de las veces, solo propuestas.
Y sin embargo, a decir verdad, no son las únicas. El movimiento de aficionados es otra de las grandes posibilidades de hacer que la diversión sea una vía en doble sentido.
La idea debía ser la de un gran movimiento artístico cultural– o deportivo, o científico― como parte de ese proceso indagatorio de un joven universitario, de abrirse a todo en el intento de ser protagonistas de cada momento que viven, durante toda la carrera y un poco más.
Sin embargo, a principios de los años ochenta, muchos artista profesionales se quejaban de que las instituciones oficiales daban demasiado apoyo a los aficionados y poco al ámbito profesional. A mediados de aquella década el movimiento artístico estudiantil, luego de muchos años de esplendor, agonizaba. Los noventa le dieron el tiro de gracia.
¿Donde los demás se divierten?
Las universidades cubanas, intentando rescatar el concepto,han dado nuevos impulsos a los grupos de aficionados y han vuelto por sus fueros.
El conjunto danzario “Maraguán”, de la Universidad de Camaguey es hoy una institución por sí misma de la cultura comunitaria. Y La Universidad de La Habana cuenta hoy con cuatro importantes instituciones culturales ― consideradas emblemas― dentro del movimiento de artista aficionados de la Federación Estudiantil Universitaria: Teatro Universitario de la Habana (TUH)―la más antigua agrupación teatral del país y posiblemente de Latinoamérica―, laCoral Universitaria, el Conjunto Folklórico Universitario y la agrupación danzaria Alma Máter, cuyos ensayos y presentaciones son tomados, en general con riguroso cumplimiento por sus integrantes.
Pero siguen siendo las excepciones.
Los festivales brillan y se hacen con todas las ganas, pero cuando pasan... Los que sostienen buena parte de la cosecha, sienten el tiempo muerto. Damaris Gómez García ―graduada delISA endirección coral―,desde hace cinco años se encarga de trabajar con la Coral Universitaria de la UH.
La agrupación ―21 jóvenes de varias facultades― es el caballito de batalla de la universidad: pocas actividades del Aula Magna de la Colina comienzan sin que antes el famoso coro no entone,al menos,el Himno Nacional y el Gaudeamus Igitur*.
La joven directora se pregunta: ¿Cómo hacer para no perder los egresados, que tienen ya una formación coral? A veces falta que institucionalmente se haga unalto para decir: ¡qué bien!, o ¡que mal la coral!, o ¿qué les hace falta?, cómo hacer más expedita la vía para llegar a más público,actuar con frecuencia yno sólo para los estudiantes universitarios o de toda la capital, sino en otros ámbitos”.
Al parecer en la mayoría de los casos, una de las primeras reglas para pertenecer a un grupo de aficionados universitarios al arte es ser buen estudiante, pero es un acuerdo tácito.
Algunos antiguos artista aficionados de la FEU recuerdan como dolía no poder ir a actuar a otra provincia por haber suspendido dos asignaturas; otro recuerda para toda la vida el disco que grabara el grupo musical que formó; un tercero recuerda los días de artista aficionados como uno de los mejores de su vida.
Armado del Rosario, quien dirige Teatro Universitario de La Habana, conocedor del mundo universitario y de su movimiento de artistas aficionados siente y padece lo que no se hace: “no es un secreto que en el mundo del arte de aficionado, los resultados dependen mucho del empeño de quien lo dirija. En la historia del arte universitario sobran los ejemplos. Pero también tiene mucho del entusiasmo de los estudiantes.
“De vez en vez siguen viniendo graduados de hace veinte años que quieren participar con TUH y hoy sin embargo, en algunos cursos nos cuesta mantener un elenco estable con los estudiantes de pregrado. Hoy no nos queda más que montar obra sin muchos requerimientos técnicos, porque no se consiguen recursos estables. Tenemos una sede, y eso es un lujo que casi nadie posee.
“Por el taller de creación de Teatro Universitario de La Habana pasaron, entre muchos otros: Graziella Pogolotti, Eslinda Niñez,Alfredo Guevara, o Sergio Corrieri, y una larga lista de personalidades de la vida nacional y cuyos perfiles profesionales ―científico, políticos o sociales― debieron enriquecerse porque un día cantaron, bailaron o tocaron un instrumento musical ante un grupo de compañeros de clases o ante todo un teatro”.
Para este ferviente defensor del arte aficionado ―¡que lleva su tarea como director desde 1978!―, el movimiento de aficionados universitario debía desbordar los muros que rodean el campus universitario. “Necesitamos más apoyo para llevar a TUH ―y a todo el que tenga buenos resultados― a otras universidades, a otrasprovincias o sacarla a la calle, a los barrios, y así debía ser con todo lo que hacen los universitarios”.
*GaudeamosIgitur es el titulo del himno universitario. Es una fase latina cuya traducción al español es Alegrémonos mientras seamos jóvenes.