La Revista Joven más antigua de Cuba
Actualizada: 1ro./04/2005

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Universidad

¿PROFESOR IDEAL?
EN BUSCA DEL ESLABÓN PERDIDO

Por Jorge Sariol

La idea del buen maestro ha sido más llevada y traída que el Santo Grial. Desde la época Pitagórica a nuestros días ―incluyendo los diálogos socráticos y las teorías de Santo Tomás de Aquino― , ha sido así y parece que lo seguirá siendo
Tal vez por eso se inquietaron tanto los participantes del último congreso Latinoamericano Pedagogía 2005,cuando la moderadora de la sala anunció el turno a la ponencia “El profesor ideal”, a cargo ―nada más y nada menos―de una doctora en medicina.
Aunque inicialmente iba a ser pediatra ―algo que le fascinaba desde su época de estudiante―, doctora Midalys Castilla Martínez, vicerrectora docente de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM),se ha dedicado por entero al mundo de la docencia: “uno tiene que saber dónde es más útil, y yo sé que aquí lo soy”, dice esta dama, de porte erguido, que le hace parecer ―en susbuenos 1,80 cm de estatura―, más alta de lo que es.
Desde hace aproximadamente siete años trabaja en un proyecto de investigación metodológica que integra el sistema de evaluación de los profesores a los intereses de la ELAM, algo que no existía en la época en que era vice-decana docente en la facultad de Ciencias Médicas de la provincia de Ciego de Ávila: “estaba al frente de una facultad ―dice ahora risueña―,con un buen equipo de trabajo, con mucha estabilidad, entonces había mucha insatisfacción de los profesores con la evaluación de su desempeño, de modo que vi sin darme cuenta metida de lleno en problema buscando solución”
A decir verdad, el problema es que desde hacía tiempo el Ministerio de Educación Superior de Cuba (MES) había definido claramente cuáles son los cuatro rubros básicos: el trabajo metodológico, el científico-técnico y la superación. Y para ejercer la docencia universitaria hay que obtener categorías docentes titular.
“Con las ciencias médicas esto es un poco más complejo”―advierte Castilla Martínez―,“porque pasar de asistente a auxiliar, por ejemplo, tiene que ser especialista de segundo grado, aparte de los cursos básicos de pedagogía―, a los cuales se agregan los de informática, de idiomas y otros.
“Con la llegada del proceso de planeación estratégica en cada centro de educación superior,muchos se esquematizaban con los cuatro rubros que había definido el MES, pues no tenían en cuenta el plan de resultado de la propia planeación estratégica institucional.
“Si usted es profesor titular se espera de usted ―desde el punto de vista de la gestión académica― aspectos que no pueden ser iguales a un profesor instructor, que recién comienza.
“La estrategia propuesta está encaminada al éxito de la gestión académica integralmente, porque no solamente es esencial reconocer los méritos y la gestión del profesor, sino porque, fundamentalmente, a partir de ahí se elabora el plan de superación y que además su competencia y desempeño tribute a los objetivos del departamento, de la institución, e incluso del Ministerio de Salud”.

Bajo fuego cruzado

Desde hace muchos años, el grito de angustia de los profesores ―en todos los niveles de la enseñanza cubana― ha sido por demasiada sobre exigencia. Una evaluación muy abarcadora es, a fin de cuenta, añadir más de lo mismo.La doctora Midalys advierte por donde viene la pregunta.
“Un docente puede ser científicamente el mejor, con un destacado dominio de la especialidad y con varios trabajos publicados, y sin embargo su actitud no es ejemplo de correcciónante sus compañeros, algo tan subjetivo de medir. La solución fue centrar las discusiones de las evaluaciones profesorales al nivel de una comisión central.”
Pero las cosas se complican pues el proceso evaluativo tiene en cuenta el criterio de los alumnos. La mayoría de los docentes ponían el grito en el cielo: el buen profesor―el más exigente, claro― puede estar en desventaja con respecto al “buenazo” que deja pasar muchas cosas.
La vicerrectora lo tiene claro: “Todo se hace con mucha ética; el hecho de que el estudiante se sienta participe del proceso―están conscientes porque en las encuestas se les informa―es un elementode peso, pues así el estudiante sabe que su criterio va a ser tenido en cuenta. Y el proceso ocurre cada seis meses. El efecto mayor tiene que ser que el estudiante vea que luego hay un cambio positivo a partir de sus inquietudes.
“Pongo un ejemplo: un profesor que utiliza inadecuadamente los medios de enseñanza―porque da una cantidad enorme de información a través de la retro transparencia―, hace perder motivación de la clase.
“En las universidades, los claustros son siempre muy heterogéneos. En la ELAM, además, hay muchos profesores adjuntos, que son de otros centro ―incluso de centros de investigaciones o asistenciales―, que obtuvieron sus categorías docentes aquí. Si ante esta situación no se tuviera implementada una metodología para la evaluación, no es difícil imaginarsela cantidad de conflictos generados”

¿Todos los caminos conducen a...?

“En primer lugar ― remata esta profesora que da clases de Fisiología a 2do año―, pretendemos hacer la conciencia de que la evaluación profesoral se tome como acciones que se desarrollan en favor de la calidad del proceso docente educativo; en segundo lugar, conseguir justeza, equidad y equilibrio. Y finalmente que los resultados de la evaluación se correspondan con la categoría y actividad que realiza el docente.
“Se está validando el proyecto de la ELAM, no sólo en su desempeño científico, sino también humanístico. Hoy ya muchos estudiantes venezolanos, hondureños y guatemaltecos están haciendo pasantías en sus países, ubicados en lugares remotos, en comunidad que siempre estuvieron excluidas.
“El profesor ideal que formamos tiene ser excelente en los aspectos científico y profesional, pero también es vital que lo sea en el ámbito educativo. Si no tiene espíritu de consagración, no puede pretenderse que lo trasmita a sus estudiantes. Como los estudiantes que llegan aquí luego van a las facultades de medicina de todo el país, desearíamos que esta propuesta llegara a todos los centros de formación médica de Cuba”.
La doctora no lo dice pero ―con tanto entusiasmo-sospecho que le gustaría ver su proyecto allende los muros de Ciencias Médicas.

 

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